DeGeneres, que ya había presentado los óscar en 2007, fue poco a poco imponiendo su sello personal y, con la complicidad de las estrellas del cine, se echó sobre los hombros una gala de tres horas y media a base de bromas que no necesitaron recursos de mal gusto para arrancar sonrisas.
Amy Adams, quien fue nominada a mejor actriz por su papel en "American Hustle'', Bruce Dern ("Nebraska''), y Chiwetel Ejiofor ("12 Years a Slave'') posaron para las cámaras antes de la 86ta ceremonia anual de entrega de los Oscar.