El Pontífice hizo estas manifestaciones en el discurso que dirigió a los obispos castrenses que participaron en un congreso sobre formación y derecho humanitario, a los que recibió en el Vaticano.
Aunque la mayoría no duda en expresar su júbilo por la salida de los soldados de EEUU antes de fin de año y las autoridades de Bagdad intentan transmitir confianza en el futuro, los iraquíes son conscientes de que se enfrentan a un gran reto.