Luego de tres meses sin actividad y sin generar ingresos, la comunidad hípica está llegando al límite de su tolerancia. Y no es para menos, cuando los gastos de manutención de los equinos se mantienen y los profesionales de la industria no perciben ingresos.
La administración del hipódromo ha dicho que son indispensables una serie de condiciones para que la apertura sea mínimamente rentable, mientras que los inversores mantienen los mismos gastos y no son todos los que pueden sostener esta, que parece, una espera eterna.
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