El Jet d’eau alcanza los 140 metros de alto e impulsa 500 litros de agua por segundo y, desde su ubicación de lujo en mitad del lago, domina la vista resplandeciente de la ciudad, la más repetida en las postales de las tiendas de suvenires.
Es perfectamente comprensible en un lugar, cuyas puertas permanecen abiertas para recibir clientes o amigos que pasan a saludar en los múltiples lenguajes del Casco Antiguo; en inglés, francés, italiano...
Solo hay que combinarlos para crear espacios donde la naturaleza no pierda su encanto, brindar hospedajes adecuados y educar a los lugareños.
Estar a la expectativa forma parte del viaje y más cuando se trata de un destino donde sus costumbres y tradiciones parecen estar lejanas.
Y es que en sus instalaciones se ubican una de las habitaciones más costosas en el país, un Penthouse, que supera la cifra de $5,000.00 la noche.
La estrategia no consiste únicamente en ofrecer información confiable, que ayude a hacer más placentero el viaje; apunta a reducir los costos asociados a un deficiente manejo de equipaje.
"Quiero explicar la historia de Filipinas en los setenta, a través de la mujer que definió aquella época: Imelda Romualdez Marcos", dice Carlos Celdrán, guía y creador de la gira "Livin’ la vida Imelda".
A la curiosidad propia de los visitantes, se suma el innegable atractivo de la zona -conocida como Liberty Street o generalmente como el Bajo Manhattan- que alberga varios de los más reconocidos restaurantes y hoteles de la ciudad.
En 2001 había solo seis hoteles en el Liberty Street, hoy existen al menos 18 en esta zona.
Allí la llegada del verano es más que un evento estacional; es momento de entrar en contacto con las tradiciones y creencias populares; tal como lo comprobamos en una reciente visita a Taiwán, la cual ocupa hoy nuestras páginas centrales.
“Así de bien cocina Patty, que viene la gente de todo el mundo hasta acá, hasta Volcán, nada más para comer su comida”, nos dejó saber Omar López, presidente de la Cámara de Turismo de Volcán, mientras transitábamos el camino hacia el restaurante fundado por la chef panameña, Patricia Miranda Allen.
Este caso no es diferente.
Esta granja integral, experimental y auto sostenible ubicada en San Judas, una comunidad próxima a Colón, me permitió hacer algo de turismo interno, orientado especialmente a las actividades agropecuarias, ecológicas y de aventura.