El camino para los nuevos acuerdos de lucha contra el cambio climático aprobados en Montreal ha estado jalonado con grandes obstáculos que en el último minuto estuvieron a punto de arruinar el consenso.
El ministro de Medio Ambiente de Canadá, Stéphane Dion, no pudo ocultar su satisfacción cuando finalmente la XI Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático aprobó la doble vía para luchar contra el calentamiento global.
Dion, presidente de la conferencia, utilizó un mazo para marcar la aprobación a la vez que recitaba con solemnidad: "distinguidos delegados, han mantenido la confianza que la gente del mundo han depositado sobre nosotros".
Minutos antes, la imagen de Dion era absolutamente opuesta y el mundo se arriesgaba al fracaso de unas negociaciones que prácticamente todos los gobiernos del planeta, excepto Washington, había considerado esenciales para el futuro de la humanidad.
La postura de Dion era un gesto dramático más, en una conferencia que pasará a la historia precisamente por la abundancia de momentos cargados de tensión.
Miles de personas reclamaron un mayor compromiso de los líderes del mundo en la lucha contra el cambio climático.
O la gélida comparecencia pública de la jefa de la delegación negociadora estadounidense, Paula Dubronsky, o los mensajes extremadamente críticos contra Estados Unidos del presidente de Francia, Jacques Chirac, y el primer ministro de Canadá, Paul Martin.
El mayor dramatismo lo proporcionó la inesperada presencia del ex presidente estadounidense Bill Clinton, quien pronunció un apasionado discurso en el que instó a los países del mundo a llegar a un acuerdo para la lucha contra el cambio climático.
"Quién puede negarse a mantener este debate?", se preguntó Clinton, en clara referencia a la posición de la Administración del presidente, George W. Bush.
"Es una luna geológicamente activa, eso lo vimos en las imágenes de los geisers que envió el Voyager 2", explicó David Atkinson, profesor de la Universidad de Idaho.
"Es tan distinta a todas las demás lunas de Neptuno, y a las de Urano y Júputer, y resultaría en una excelente oportunidad de comparación con objetos del cinturón Kuiper como Plutón y su luna Charon".
"Nos daría una riquísima información sobre el origen y la evolución del sistema Solar exterior".
El concepto prevé una "nave nodriza" de 36 toneladas que sería alimentada por un reactor de fisión nuclear.
Bienstock y Atkinson presentaron el proyecto del equipo en un encuentro de la Unión Geofísica Estadounidense.
Ellos proponen que se convierta en una misión emblemática de la agencia espacial de Estados Unidos, de esas en las que la NASA se involucra sólo una vez cada decenio, debido a la escala y los costos involucrados. La "nave nodriza" intentaría luego colocar otra sonda sobre la superficie de Tritón. Lograr que baje de manera segura sería un inmenso desafío técnico, acepta Bienstock.
Acuerdo en la lucha contra cambio climático
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autor
jJaime A. Chávez Rivera
Fecha y hora de publicación