Síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) es el nombre completo de este tipo de trastornos que afectan al 4% de los varones de mediana edad y al 2% de las mujeres. Aunque suele aparecer con mayor frecuencia en sujetos con sobrepeso y cuello corto, los delgados no están libres de padecerlo.
Se producen durante el sueño períodos largos de apnea (ausencia de respiración) de más de 10 segundos que acaban por despertar al sujeto. Como consecuencia de ello aparece de forma paradójica una hipersomnia diurna que hace que el enfermo se quede dormido continuamente.
Todo se debe a un colapso de la faringe (vía aérea) durante la inspiración.
Investigadores del Hospital Universitario Miguel Servet en Zaragoza reclutaron 403 pacientes con la enfermedad no tratada, 372 en tratamiento, 377 roncadores simples y 264 sujetos sanos con edades y pesos similares.
Tras un seguimiento de 14 años, se observó que entre los sujetos no tratados se produjeron 1,06 accidentes cardiovasculares mortales por cada 100 pacientes y año así como 2,13 accidentes no mortales frente al resto de grupos.
Como afirmó el doctor José M. Marín, del servicio de neumología del Hospital Universitario Miguel Servet en Zaragoza (España), "el SAOS induce hipoxemia nocturna, hipertensión arterial, alteraciones endoteliales y anomalías en la coagulación.
Estos factores actuarían como mecanismos patogénicos favorecedores de la aparición de alteraciones cardiovasculares".
Este trabajo arroja una evidencia más fuerte sobre la asociación entre el SAOS y los episodios cardiacos. Los estudios previos que evaluaban esta relación "eran todos retrospectivos y no se controlaron otros factores de riesgo cardiovascular.
Nuestro estudio es prospectivo, con un seguimiento de 14 años y ha controlado varios factores", explicó el doctor Marín.
Una limitación del trabajo es que sólo se estudió a hombres, por lo que los resultados no pueden extenderse a mujeres con esta enfermedad en las que otros factores, como las hormonas sexuales, pueden jugar un importante papel en el desarrollo de la enfermedad cardiovascular.
El resultado positivo de la investigación es que los sujetos en tratamiento no mostraron un mayor riesgo que los sanos.
La terapia frente a esta enfermedad, denominada CPAP, consiste en la utilización durante el sueño de una mascarilla ajustada herméticamente a la nariz por la que penetra aire a presión. Esta corriente continua de aire hace que sea imposible el colapso de la faringe durante la inspiración y evita el ronquido.
"España es líder en el estudio del SAOS y actualmente la Sociedad Española de Neumología (SEPAR) está realizando estudios multicéntricos para ampliar nuestros hallazgos y aumentar nuestros conocimientos sobre la relación SAOS y las enfermedades cardiovasculares", explicó el galeno.
Finalmente los autores de la investigación concluyeron que los "resultados sugieren que la terapia con CPAP durante al menos cuatro horas por noche reduce el elevado riesgo cardiovascular detectado en pacientes sin tratar con apnea obstructiva del sueño".
Los pacientes que padecen apnea del sueño son por lo general personas de 40 años en adelante según manifestó a Panamá América el especialista Erick Palma de la Clínica del Sueño, del Centro Médico San Fernando.
En cuanto al estudio publicado por la Revista "The Lancet", el galeno confirmó que las personas con sobre peso, de cuello corto y con anormalidades anatómicas, son propensos a padecer de apnea del sueño.
Aunque los niños que generalmente tienen las amigdalas grandes también pueden sufrir de apnea del sueño, con la única ventaja que en ellos se pueden realizar cirugías quirúrgicas muy exitosas, precisó Palma.
Uno de los primeros indicios de la apnea del sueño son los fuertes ronquidos, más aun cuando se ha tomado alcohol o consumido drogas medicadas, acotó.
Palma, explicó este ciclo se repite 20 veces por hora y los pacientes por lo general se levantan a orinar durante la noche más de lo debido, igualmente comentó que esto provoca al día siguiente una sensación de fatiga y cansancio disminuyendo así la calidad de vida de los pacientes.
Para diagnosticar la apnea del sueño u otras enfermedades, los especialistas someten a los pacientes a una serie de exámenes, entre ellos: un polisomnograma y un electroencefalograma.
Las personas también deben pasar una noche en la clínica donde son vigilados por cámaras.
Palma, agregó que este es un trastorno que usualmente no tiene cura, pero si se logra controlar el sobrepeso, la apnea del sueño suele desaparecer.
Los especialistas recomiendan evitar el alcohol, la nicotina, las pastillas para dormir y las antihistaminas. Además, hacer ejercicios que no sólo ayudan a bajar de peso, sino también pueden ayudar a los pulmones a funcionar mejor. También dormir de costado y no de espaldas alivia la presión sobre la vía respiratoria; es bueno probar con almohadas u otros medios.