Un reciente estudio realizado por 250 científicos de ocho países que comparten el Círculo Polar Artico confirmó lo que empíricamente ha sido observado en los últimos años por los habitantes de las regiones septentrionales del planeta, que el calentamiento global les está afectando más que ninguna otra zona de la Tierra.
La investigación, elaborada en los últimos cuatro años, concluye que las temperaturas medias en el Artico en las últimas décadas han aumentado el doble de las del resto del planeta, generando un acelerado cambio de las condiciones del hábitat que se trasladará en el futuro a todo el mundo.
Una de las primeras consecuencias del derretimiento de la capa de hielo que cubre la región ártica será la apertura del Pasaje del Noroeste, una vía marina que conectaría los océanos Atlántico y Pacífico, acortando la ruta actual entre Europa y Asia a través del Canal de Panamá en 5,000 millas náuticas.
Un cambio de estas proporciones, con todas sus consecuencias, ha obligado a los principales estamentos de poder de Canadá a prestar más atención a su "patio trasero".
Para empezar, el primer ministro canadiense, Paul Martin, ha planteado la necesidad de cambiar la estructura territorial del país para reflejar la creciente importancia que el Artico va jugar en el futuro del país.
El país está dividido en 10 provincias (Terranova y Labrador, Isla del Príncipe Eduardo, Nueva Escocia, Nueva Brunswick, Québec, Ontario, Manitoba, Saskatchewan, Alberta y Columbia Británica) desde 1949 y tres territorios (Yukon, Territorios del Noroeste y Nunavut) desde 1999.
Los tres territorios, que se encuentran en el extremo norte del país, tienen menos poder y competencias, lo que aumenta el sentimiento de papel secundario en el conjunto del país.
Esta semana, durante una visita a Brasil, Martin reconoció que los territorio "eventualmente se convertirán en provincias" y aunque no estableció un claro proceso de cuándo o cómo se producirá este cambio constitucional, si añadió que "diría que están en un peldaño por debajo".
"Es muy importante, para los canadienses, y desde luego para mí, que demostremos de forma inequívoca al mundo que el Artico es territorio canadiense y es parte de nuestra soberanía".
El asunto no es menor. Estados Unidos no reconoce la soberanía canadiense sobre el Pasaje del Noroeste, a pesar que discurre entre las islas que forman Nunavut y ya navegó a través de la ruta en la década de los años 1960 utilizando rompehielos, lo que provocó la irritación canadiense.
Así que Canadá se está esforzando por demostrar que no se ha olvidado del Artico.
No es sólo la perspectiva de centenares o miles de barcos utilizando la zona para navegar sino también la explotación de valiosos recursos que ahora son prácticamente inaccesibles pero que en unos pocos años, con el cambio climático, el avance de las tecnologías y el aumento de la demanda, van a poder ser explotados.
El agua del Polo Norte tenía una temperatura "tropical" hace 55 millones de años, según un equipo de investigadores de 11 países que ha examinado muestras de hielo recogidas en el Ártico y que ha presentado los resultados de su estudio en Alemania.
Las muestras fueron recogidas a unos 500 metros de profundidad bajo el suelo del Océano Ártico, a poca distancia del Polo Norte.