Estas células precursoras, programadas para formar el músculo cardíaco durante la vida fetal, no desaparecen completamente tras el nacimiento, como se creía hasta ahora, según Kenneth Chien de la Universidad San Diego.
Diferenciándose de las células madre embrionarias, que son capaces de desarrollarse para formar cualquier tejido del cuerpo, las células precursoras ya tuvieron una primera especialización, predestinándolas a convertirse en células cardíacas.
"Son un grupo fantástico, los más viejos de la Tierra, son 2,000 millones de años que el resto de los organismos", aseguró Komárek mientras sujeta un pedazo de musgo "lleno" de cianobacterias.
Estos "pueden vivir en condiciones muy extremas, y pueden llegar a vivir dentro de piedras", añadió.
Otro de los proyectos que se llevan a cabo en la isla es el control de residuos náuticos, como bidones, anzuelos o redes.