Un programa de televisión de la BBC utilizó cámaras ultramodernas y nuevas técnicas de audio para registrar las señales y sonidos que coordinan el comportamiento de mariposas, hormigas y avispas.
En una dinámica sutil y sincronizada, las orugas de las grandes mariposas azules (Maculinea alcon) emiten sonidos que engañan a las hormigas. Éstas acaban cuidando las larvas de las orugas como si fueran propias.
Y hay un tercer protagonista en esta historia. Los científicos creen que estos sonidos también son captados por las avispas, que a su vez buscan a las orugas para colocar en ellas sus huevos.
La mariposa azul, común en Europa central, ha sido reconocida durante mucho tiempo como una experta manipuladora.
Sus orugas emiten sonidos y señales químicas que básicamente instruyen a las hormigas con una orden clara: "Ven, levántame, llévame a tu nido y cuídame y aliméntame..¡ahora!".
Las orugas pueden vivir hasta dos años a expensas de sus ilusas nodrizas antes de entrar en la etapa de crisálida, envolviéndose en un capullo o pupa, del que emergerá una nueva mariposa.
No todo es tan fácil, sin embargo, para la astuta oruga. Debe evadir a su enemigo mortal: la avispa parásito (Ichneumon eumerus). A diferencia de las hormigas, las avispas sí parecen darse cuenta de las tácticas de la oruga, y en lo que se asemeja a una misión kamikaze, pueden ingresar audazmente en el nido de las hormigas en busca de su víctima.
Jeremy Thomas, del Centro de Ecología e Hidrología Británico en Dorset, Inglaterra, ha estado estudiando a las grandes mariposas azules durante más de tres décadas. Recientemente, Thomas descubrió que las avispas evitan la muerte emitiendo a su vez feromonas, sus propias señales químicas.
Las feromonas no sólo repelen a las hormigas. También las "enloquecen" haciendo que se ataquen entre ellas. En medio de la confusión, la avispa encuentra a la oruga y le inyecta sus huevos.
Cuando la avispa se marcha, todo vuelve a la "normalidad": las hormigas vuelven a cuidar devotamente de su bebé oruga. Sin embargo, en lo que parece el capítulo final de una obra griega, la heroína no tendrá un final feliz. Al entrar en la etapa de crisálida, será devorada por su enemigo interior. En la escena final de esta tragedia, será una avispa la que abandone triunfante el nido de las hormigas, y no la delicada mariposa azul.
Captar esta historia en imágenes es un logro sin precedentes, pero lo que más entusiasma a los científicos es haber podido grabar claramente los sonidos emitidos.
Este acontecimiento increíble la presentará el naturalista británico David Attenborough en la serie de la BBC, titulada Vida en el monte.
Attenborough señala que en el pasado, para filmar un insecto, había que iluminarlo intensamente, tanto, que casi había riesgo de freírlo. Y esto inhibía además el comportamiento natural.
Ahora, cuenta el experto, contamos con cámaras electrónicas tan sensibles que no necesitan mucha luz, y además tenemos lentes diminutos, así que podemos acercarnos y ser testigos de cosas espectaculares.