En otras palabras, la máquina, llamada "EVC" (Enfermo Virtual de Cáncer), puede suplantar al paciente real y ahorrarle los sufrimientos que conlleva un tratamiento o unas medicinas que no siempre se adecuan hasta encontrar los más eficaces.
"Desarrollamos un modelo de pronóstico matemático para pruebas en pacientes virtuales a fin de controlar el éxito del tratamiento", declaró al diario Haaretz la profesora Tzvía Gur, ex investigadora del Instituto de Ciencias Weizman, y actualmente directora de Optimata.
Los 20 científicos y técnicos de la empresa construyeron el EVC "en las fronteras de la biología molecular, la biomatemática, las ciencias de la computación y la farmacología clínica", indicó.
El EVC proporcionará a oncólogos y laboratorios de farmacia un modelo estadístico de pruebas y errores.
El desarrollo de una droga desde la etapa de la experimentación hasta su comercialización, puede exigir una inversión de 800 millones de dólares.