Descubridor del Sida advierte peligro de tuberculosis

Robert Gallo, uno de los científicos que descubrió el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), causante del Sida, advirtió de la gravedad que tiene la cepa de la tuberculosis bautizada con las siglas XDR-TB y que es resistente a todos los fármacos hasta ahora usados.
"No tendremos buenas noticias si la gente que se infecta con esta nueva variedad de la tuberculosis se combina con el virus del Sida. Tendremos un problema muy serio", explicó a los periodistas el científico estadounidense, que participó este fin de semana en un seminario en la ciudad austríaca de Melk titulado "Diálogo global para la inspiración".
Las nuevas formas de tuberculosis resistente no pueden tratarse de forma eficaz y los pacientes afectados, especialmente si tienen Sida y viven en países sin buenas infraestructuras sanitarias, mueren rápidamente.
En el mundo hay alrededor de nueve millones de casos de tuberculosis y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 2 por ciento de ellos tienen la cepa XDR-TB, caracterizada porque ser resistente a los fármacos.
El programa espacial ruso ha experimentado fuertes altibajos.
Al final, el ideal comunista se desplomaría de todos modos.
En 1991, la Unión Soviética colapsó, el comunismo estaba muerto y Ciudad Estrella estaba en serias dificultades.
La financiación para el espacio no era una prioridad en un país que sufría hambre y tenía una economía que se desintegraba.
Cuando la Unión Soviética llegó a su final, el cosmonauta Sergei Krikalev iba a bordo de la estación espacial Mir.
Fue dejado allá por meses pues nadie asumía la responsabilidad de hacerlo regresar a la tierra.
El sitio de aterrizaje era en Kazajstán, que ya no hacía parte de la Unión Soviética.
Krikalev ha pasado más tiempo en el espacio que cualquier otra persona: más de 800 días.
Me dijo que "fue una extraña experiencia en 1991, partiendo de la Unión Soviética y después regresando a otro país llamado Rusia, pues tu vieja nación simplemente había dejado de existir".
El gobierno ruso ha utilizado el programa espacial como una herramienta diplomática.
Ciudad Estrella se adaptó rápidamente a la nueva era capitalista.
Ahora recibe a turistas espaciales que entrenan ahí para sus visitas a la última frontera.
Cuando yo estaba de visita, el empresario estadounidense Gregory Olsen acababa de regresar de una misión espacial de diez días de duración.
Pagó cerca de US$20 millones por el viaje.
Los turistas espaciales ayudan a financiar el programa espacial, que también está obteniendo más dinero ahora del estado ruso, boyante por los ingresos petrolero y gasífero.
El jefe de las misiones especiales tripuladas rusas, Alexei Krasnov me dijo que no se trataba solo de dinero.
El turismo espacial también ayuda a generar entusiasmo por la exploración espacial.
Una vez más, Ciudad Estrella es parte de la política externa rusa bajo el presidente Putin, tal como lo fue a comienzos de la década de 1960 durante la Guerra Fría.
Es una manera de aumentar el prestigio internacional del país en momentos en que siente más confianza en sí mismo.


Categoría
fecha edicion
old id
249600
autor
Panorama Católico
Fecha y hora de publicación

Edición Impresa

Lunes 29 de junio de 2026