UN astronauta del Discovery se aventurará en la ingravidez del espacio, para eliminar dos protuberancias en la parte inferior de la nave en lo que es la primera tarea de reparación de un transbordador en pleno vuelo.
La orden de efectuar la tarea fue dada después que las autoridades de la NASA determinaron que esos salientes podrían poner en peligro el retorno de la nave a la Tierra.
Fuentes de la NASA indicaron que se teme que las protuberancias, de dos centímetros o más de altura, alteren el flujo aerodinámico de la nave y aumenten más aún el calentamiento que ocurre en el reingreso a la atmósfera terrestre.
Esas protuberancias, formadas por la tela de fibra y cerámica usada entre cada una de las placas térmicas de la nave, aparecieron después del lanzamiento.
Un agujero causado por el impacto de espuma aislante que se desprendió del tanque exterior del Columbia permitió el ingreso de gases candentes, lo que llevó a la desintegración de la nave durante el retorno a la atmósfera, el 1 de febrero de 2003. En la tragedia murieron los siete tripulantes del transbordador espacial.
En una conferencia de prensa en el Centro Espacial Johnson, en Houston, el subdirector del programa de los transbordadores, Wayne Hale, indicó que los ingenieros de la NASA desconocen los verdaderos alcances del problema y que han preferido resolverlo para respirar tranquilos.
Añadió que en definitiva, lo cierto es que existe incertidumbre, porque nadie tiene un conocimiento profundo respecto a la aerodinámica a esas alturas y a esas velocidades.
La tarea estará a cargo del especialista Steve Robinson, quien tratará de arrancar las protuberancias manualmente.
"Si esto no diera resultado, el astronauta recurrirá a una herramienta parecida a un fórceps, con la cual sujetará el trozo de fieltro y lo cortará con tijeras", dijo Cindy Begley, encargada de las actividades extravehiculares del transbordador.
Sin embargo, la operación, que ni siquiera había sido ensayada previamente, implica el riesgo que el astronauta pueda causar algún daño en el frágil escudo termal de la nave, lo cual empeoraría la situación.
"Lo que más preocupa es que no se cause ningún daño. No es tan mala la situación, sólo es algo que nunca antes habíamos hecho", señaló Begley.
La operación será seguida por los otros cinco tripulantes del Discovery a través de las cámaras de televisión, mientras su compañero especialista, el japonés Soichi Noguchi, realiza las tareas que ya estaban previstas para lo que será la tercera actividad extravehicular (EVA) de la misión.
La decisión de reparar la panza del transbordador fue tomada después que Robinson y Noguchi concluyeron la segunda actividad extravehicular, durante la cual sustituyeron y rebobinaron dos de los cuatro giroscopios de la Estación Espacial Internacional (ISS), que gira en una órbita a 395 kilómetros de la Tierra.
Ese paseo espacial concluyó cuando el transbordador, acoplado a la ISS, cumplía su órbita 96 alrededor de la Tierra desde su lanzamiento.
Hasta el lunes, el complejo espacial estaba funcionando con el mínimo de dos giroscopios.
"Creemos que, cuando se vaya el Discovery, los cuatro giroscopios del complejo Alfa estarán funcionando", señaló Mark Ferring, director de la misión del transbordador.
En la tercera salida la tarea será de inspección y reparación de dos puntos en la panza del transbordador donde se ha detectado la protuberancia de pequeños trozos del fieltro de relleno entre los paneles de aislamiento térmico.
Algunos expertos creen que las protuberancias podrían causar turbulencias que eleven la temperatura en esos puntos más allá de la tolerancia de los paneles aislantes, lo que deja a la nave vulnerable a la intrusión violenta de gases incendiados. La labor fuera de la nave durará unas seis horas.
El Discovery será reparado en pleno vuelo espacial
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REDACCIÓN
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