En busca del reloj perfecto

EL TIEMPO es una categorías que siempre ha fascinado a la humanidad. ¿Pero es posible un reloj que no adelante ni atrase en absoluto durante ese lapso?
Los científicos británicos creen que sí. Y explican que la nueva tecnología se basa en la oscilación de átomos sometidos a muy bajas temperaturas, captados por rayos láser veloces que cuentan cada tic tac.
Varios laboratorios trabajan actualmente en los llamados relojes atómicos ópticos, pero el equipo del Laboratorio Nacional de Física (NPL, según sus siglas en inglés) del Reino Unido parece ser el que más ha avanzado en la materia.
La revista Science incluso afirma que el trabajo de los británicos podría "redefinir el segundo". "Es una de las contribuciones más significativas de este equipo y uno de los mayores desarrollos del NPL en sus más de 100 años de historia", dijo el líder del grupo, el profesor Patrick Gill.
Lo que Gill y sus colegas hicieron fue mejorar una tecnología emergente para medir el tiempo.
Los actuales relojes atómicos funcionan siguiendo el ritmo de átomos de cesio saltando hacia adelante y hacia atrás entre distintos niveles de energía. Este movimiento ocurre a frecuencias de microonda, por lo que se necesitan 9,200 millones de saltos para completar lo que para nosotros no es más que un efímero segundo.
El mejor de estos relojes gana o pierde menos de un segundo cada 30 millones de años. El mundo moderno se basa en estos cronómetros ultra-precisos para sincronizar transmisiones de televisión, calcular transferencias bancarias, organizar datos en la internet y guiar aviones de manera segura en todo el mundo.
Pero los nuevos relojes atómicos ópticos operan a frecuencias más altas y, por lo tanto, permiten una descripción aún más exacta del tiempo.
Una descripción más exacta del tiempo podría mejorar servicios de navegación satelital como el GPS.
El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos abrió el camino en 2001 con un dispositivo basado en las transiciones energéticas de un ión de mercurio enfriado (el ión es -en este caso- un átomo que ha perdido uno de sus electrones).
En este aparato los rayos láser cuentan los saltos del ión, nada menos que mil billones por segundo (un uno seguido de 15 ceros).
El NPL británico se basó en el mismo principio, pero en lugar del mercurio prefirió el estroncio.
Según la revista Science, este elemento químico permite una medición "tres veces más exacta que cualquiera de las anteriormente reportadas".
Los físicos creen que una descripción más precisa de cada segundo mejorará servicios de navegación satelital tales como el GPS (o Global Positioning System), entre otras ventajas.
"Además, si la idea es enviar naves a sitios más distantes de la galaxia, también se necesitarán relojes cada vez más perfectos", afirmó la doctora Helen Margolis, del equipo británico.
Al hablar de relojes atómicos debemos mencionar que científicos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NISTL) de Estados Unidos, desarrollaron el reloj de este tipo más preciso de la historia, que no retrasará ni adelantará un segundo aunque mida las horas de toda la vida del universo, unos 15 mil millones de años.
El nuevo invento escudriña el tiempo utilizando un láser, que mide la luz visible reflejada en una partícula dentro de un átomo de mercurio.
  • En 1088, los chinos crearon el reloj de agua, que podía desviarse hacia adelante o hacia atrás unos 100 segundos por día.

  • En el siglo XVII llegaron los relojes de péndulo, con una precisión de 10 segundos por día.

  • En 1930 los relojes más precisos lograron "encerrar el tiempo" con un error posible de un segundo en un intervalo de tres días.

  • Pero con la llegada de los relojes atómicos se acabaron semejantes licencias gracias a las microondas emitidas por átomos específicos, y la precisión en la medición del tiempo se volvió astronómica. Se trata de sincronizar los relojes y no perder un segundo.


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175974
autor
Katherine Palacio P./
Fecha y hora de publicación

Edición Impresa

Martes 14 de julio de 2026