El Gobierno del país de la hamburguesa, las patatas fritas y la pizza ha decidido poner a dieta a sus ciudadanos para intentar reducir el sobrepeso y la obesidad, que amenazan la salud del 65% de los norteamericanos. La Agencia Federal para Fármacos y Alimentos (FDA) ha instado con ese objetivo a los 925,000 restaurantes de EEUU, dónde comen el 25% de sus habitantes, a reducir el contenido de las raciones para ayudar a controlar la obesidad, que se ha convertido en un problema nacional.
"Esta y otras recomendaciones ayudarán a la industria, los educadores, al gobierno y a los profesionales médicos a reducir la obesidad, así como las cargas médicas y económicas que generan", dijo Andrew Eschenbach, comisionado de la FDA, en un comunicado.
La gordura excesiva, en concreto, afecta a 60 millones de norteamericanos de más de 20 años y, según la investigación realizada por la agencia federal, cada año provoca miles de muertes, además de unos gastos sanitarios superiores a 117.000 millones de dólares.
Esta enfermedad ha crecido de manera exponencial en EEUU desde 1980, y se ha convertido en un problema de salud nacional que amenaza el crecimiento de casi 9 millones de niños y adolescentes de entre 6 y 19 años.
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Estados Unidos se pone a dieta
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