Las estelas de aviones agravarían el calentamiento climático. La razón -argumenta un equipo británico en la prestigiosa revista "Nature"- es que las estelas de condensación que dejan los aviones tienen un mayor efecto sobre el calentamiento global por la noche. El equipo científico advierte además que los vuelos invernales también son más dañinos comparado con lo del resto del año.
Las estelas de condensación de los aviones provocan el efecto invernadero. Éstas tienen dos influencias opuestas sobre el clima: por un lado calentándolo al atrapar el calor que abandona la Tierra y, por otro, enfriándolo al reflejar los rayos solares de vuelta al espacio.
Estos dos factores se equilibran generalmente durante el día, aunque el calor desprendido normalmente es ligeramente mayor al enfriamiento provocado.
Para llevar a cabo estos objetivos, el vehículo explorador lleva a bordo tres tipos de instrumentos.
En primer lugar están los panorámicos, incluidas las cámaras que permitirán observar el ambiente alrededor del vehículo explorador. Después están los instrumentos de acercamiento, como cámaras microscópicas, con las cuales se observarán objetos en detalle, como rocas o muestras de suelo.
La tercera parte es el Laboratorio Analítico "Pasteur", que va dentro del vehículo y donde se realizarán los análisis en escala microscópica y molecular de las muestras obtenidas. Y allí va el chip buscador de señales de vida o LMC.
"El LMC es uno de los tres componentes del laboratorio especializados en la detección de vida", aplica Juan Vago. Uno es un instrumento de muy alta sensibilidad para estudiar una gama pequeña de moléculas, llamado UREY. Otro es el Gas Cromatógrafo y Espectrómetro de Masa o GMCE, que es de baja sensibilidad pero puede detectar un rango muy amplio de moléculas. Y el tercero es el LMC, que es de alta sensibilidad y aunque cubre pocas moléculas puede detectar una amplia variedad de componentes.