El nuevo satélite "Jason-2" permitirá poner en marcha una nueva misión para la observación de la circulación oceánica y estudiar así los cambios climáticos en virtud de un acuerdo entre europeos y estadounidenses firmado hoy, anunció el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (CNES).
El acuerdo de esta misión, cuyo lanzamiento está previsto en 2008, lo firmaron por parte europea el CNES y Eumetsat y por parte de Estados Unidos la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
En julio del 2005, la sonda Cassini sobrevoló espectacularmente a Enceladus, pasando a sólo 173 kilómetros sobre su superficie.
"Durante esa misión" explica Francisco Diego, "se logró confirmar que la luna tiene una atmósfera, y se encontró firme evidencia de que los gases que forman esa atmósfera surgen de grietas en la superficie".
Estas grietas, ubicadas cerca del polo sur del satélite, son conocidas como "rayas de tigre".
Según los investigadores, hay gases que son expulsados de la superficie y que salen en grandes chorros de cientos de kilómetros, que se dispersan y eventualmente forman el anillo E de Saturno.
Los científicos descubrieron que gran parte de ese gas es vapor de agua, lo que indica que bajo la superficie congelada de la luna hay agua líquida. El doctor Bob Brown de la Universidad de Arizona, en Tucson, dirige el equipo a cargo del espectrómetro para trazado visual e infrarrojo de mapas, el VIMS, de la sonda Cassini. Los científicos han analizado la composición química de la atmósfera de Enceladus y han trazado la distribución de varios gases.
Estudiarán la circulación oceánica
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autor
Roberto Acuña
Fecha y hora de publicación