La industria espacial no se queda atrás y en materia de turismo se fundamentan más propuestas para construir hoteles espaciales.
Estados Unidos hizo su propuesta y recientemente los españoles también. Cada uno ha propuesto un prototipo de hotel para hacer más cómoda esta nueva forma de hacer turismo.
Hay varios millonarios interesados, pero este sueño no es nuevo, ya que se hizo realidad desde que el 30 de abril de 2001 Dennis A. Tito se convirtió en el primer turista espacial.
Este millonario norteamericano, de 60 años, pagó a la empresa MirCorp 20 millones de dólares por volar al espacio, ya que colaboró en el desarrollo de las naves Mariner, que viajaron a Marte y Venus.
Tito permaneció en la ISS del 30 de abril al 6 de mayo. Estuvo restringido a permanecer en el módulo ruso y solo efectuó visitas escoltadas al módulo americano Destiny. Se dedicó a tomar fotografías, escuchar música y disfrutar de la microgravedad, que solo durante los dos primeros días le ocasionó las típicas molestias de vómitos y mareos.
Antes de comenzar con el programa de turismo espacial los países que lo promueven, entre estos China, han señalado que hay que encontrar solución a dos problemas: hacerlo con un bajo costo y garantizar la seguridad de los turistas espaciales.
Actualmente se realizan varios estudios, para que además de contar con la infraestructura, también se disponga de los trajes que podrían utilizar para lograr estar estáticos a la hora de desarrollar determinadas funciones en el espacio.
El Génesis que ya fue lanzado está enviando fotos a la Tierra, y todos sus sistemas están operando dentro de los parámetros esperados.
Bigelow Aerospace informó que la nave, que tendrá capacidad para 100 pasajeros, tiene una temperatura interior de 26°C.
En esas condiciones, se espera que puedan sobrevivir los actuales habitantes de la nave, entre ellos frijoles saltarines mexicanos y cucarachas.
Se calcula que la estadía de una semana en órbita costará unos seis millones de euros. Y según un estudio realizado por la propia empresa, ya antes de 2021, habrá unas 60 personas cada año dispuestas a pagar esa módica suma.
En cuanto a las caminatas espaciales, cuestan alrededor de 15 millones de dólares, más los 20 millones de dólares que cuesta el vuelo en sí.
Hotel espacial, un futuro no muy lejano
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autor
Yelena Rodríguez
Fecha y hora de publicación