Los científicos de la Escuela de Ciencias de Tierra y Atmósfera en el Instituto de Tecnología de Atlanta (Georgia), y el Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Boulder (Colorado), examinó el número de ciclones, su duración y la intensidad durante las pasadas tres décadas y media.
Este análisis "se ha hecho en un contexto de crecientes temperaturas en la superficie del mar", explicó P. J. Webster, autor principal de artículo.
Durante la temporada 2004 de huracanes en el Atlántico norte, entre el 1 de junio y el 30 de noviembre, hubo catorce tormentas tropicales, de las cuales nueve fueron huracanes.
"Cuatro de esos huracanes han afectado el sudeste de Estados Unidos en rápida sucesión y han causado daños considerables", indicó el artículo.
"El análisis de las características de los huracanes en el Atlántico norte ha mostrado un incremento en la frecuencia y la intensidad de huracanes desde 1995".
Otros científicos, como Kevin E. Trenberth, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica, han sugerido que existe una relación causal entre la creciente frecuencia e intensidad de los huracanes y el aumento de la temperatura en la superficie del mar.
Los ecologistas sostienen que la violencia de huracanes como el reciente Katrina está relacionada con el aumento de la temperatura atmosférica causada por la contaminación industrial.
"La atribución del aumento en la frecuencia de los huracanes y el incremento en la temperatura del mar ha resultado en un vigoroso debate en la prensa y en círculos académicos", escribieron Webster y sus colegas, sin tomar partido en la discusión.
La vinculación de la frecuencia y duración de los huracanes con el incremento de la temperatura atmosférica, según estos científicos, requiere de registros que se remonten a más de 30 años.
Sin embargo, hay una correspondencia entre el incremento de la violencia de los huracanes y el aumento de la temperatura en la superficie del mal en este período.
"Es demasiado temprano para que digamos si el huracán Katrina se convirtió en una tormenta de categoría cinco como resultado del calentamiento global", señaló Webster. "Pero la intensidad de Katrina sí está acorde con la tendencia que hemos identificado".
A los efectos de este estudio la intensidad del huracán se refiere a la velocidad máxima de sus vientos sostenidos.
Tras su estudio, los científicos llegaron a la conclusión de que la información global indica una tendencia de 30 años de incremento en la frecuencia e intensidad de los huracanes.
Hay una correspondencia entre la violencia de los huracanes y el aumento de la temperatura en la superficie del mar.