Según un nuevo estudio realizado por científicos colombianos, un lapso menor de 18 meses y mayor de 59 meses aumenta los riesgos para el bebé.
La investigación analizó 67 estudios de seguimiento de más de 11 millones de embarazos en todo el mundo.
Los resultados, publicados en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense, mostraron que lo mejor es dejar entre dos y cinco años entre un bebé y otro.
"Lo que hicimos fue analizar todos los estudios realizados sobre embarazos desde 1966 hasta la fecha", ínformó el doctor Agustín Conde-Agudelo, director de la investigación de la Fundación Santa Fe de Bogotá.
"Analizamos cuál era la relación entre el lapso breve y prolongado entre embarazos y el riesgo de resultados adversos para el bebé", señala.
Se descubrió que el lapso entre un nacimiento y otro estaba relacionado con el aumento de factores adversos durante el nacimiento del bebé.
"Encontramos que el riesgo era más alto para las mujeres que quedaban embarazadas 18 meses tras el nacimiento de un niño", afirmó el doctor Conde-Agudelo.
"El riesgo era más bajo entre 18 y 59 meses -poco menos de cinco años- después de haber tenido un bebé", añadió el investigador.
"Y después de 59 meses, de una forma lenta pero progresiva, volvía a incrementarse la incidencia de bajo peso al nacer, parto prematuro, tamaño pequeño, muerte neonatal temprana y muerte fetal".
Los embarazos separados por intervalos breves tenían más riesgos de nacimiento prematuro (40%), nacimiento con bajo peso (61%) y tamaño pequeño para la edad de gestación (26%).
Los bebés de madres que habían dejado un período mayor de 59 meses entre embarazos registraron de 20% a 43% más riesgos de resultados adversos durante el nacimiento.
Según los investigadores, el riesgo que resulta de un intervalo corto entre embarazos podría deberse a que la madre no se ha logrado recuperar de las demandas fisiológicas de tener un hijo.
Y el efecto de un lapso prolongado podría ser que la capacidad del organismo femenino para soportar las demandas de un embarazo disminuye con el tiempo.
Según Conde-Agudelo, el lapso entre un bebé y otro tiene un gran impacto en la salud materno-infantil.
Agregó que estos resultados deben ser tomados en cuenta por los médicos para aconsejar a las mujeres sobre los beneficios de retrasar, pero no demasiado, embarazos subsecuentes.
Los investigadores estudiaron factores como bajo peso, parto prematuro, bebés pequeños para la edad de gestación o restricciones en el crecimiento intrauterino.
También analizaron la muerte fetal y la neonatal temprana (durante los siete primeros días después del parto).
El trabajo, el más amplio realizado hasta la fecha sobre los riesgos vinculados con el período entre embarazos, comparó todo el espectro de intervalos que las mujeres dejaban entre un niño y otro.