Inyecciones de oxígeno

Muchos de los males que más acortan y alteran la vida de la mayoría de la población, como las dolencias cardiovasculares, los males respiratorios, los tumores o el envejecimiento precoz, se pueden aliviar con un remedio que nos rodea por todas partes en cantidades ilimitadas, aunque no lo podamos ver ni tocar.
Esta medicina se llama "terapia de oxígeno", un método natural que se hizo popular cuando lo utilizaron el cantante Michael Jackson y reconocidos deportistas de elite, quienes destacaban las virtudes de aspirar oxígeno para el rendimiento físico y mental.
Ahora, este tratamiento, que ha conseguido una gran popularidad en países como Alemania, ha dejado de ser un recurso de unos pocos para ganar un creciente protagonismo como complemento tanto de la medicina convencional como de la alternativa.
El oxígeno no se percibe, ya que no tiene color, olor ni sabor a temperatura ambiental, pero este gas que compone una quinta parte del aire que respiramos y también es parte de otro fluido vital, el agua, está ligado a nuestra existencia y a nuestra muerte.
En el oxígeno reside la aparición y el mantenimiento de la vida, mientras que la reducción de su presencia en el organismo y en la sangre, no sólo ha sido relacionada con el natural proceso de envejecimiento humano sino con casi todas las denominadas enfermedades de la civilización, desde el cáncer hasta el reuma.
Para el doctor Miquel Pros Casas, miembro fundador de la Asociación Española de Médicos Naturistas, "los factores hereditarios y el proceso de la vejez no bastan para explicar por qué la sociedad occidental está asfixiada por falta de oxígeno. Existe una relación causal entre las actuales condiciones de vida y la falta de oxigenación de nuestra sangre".
Según este experto, la contaminación atmosférica, el aire acondicionado, el escaso sueño, las tensiones emocionales y profesionales, el exceso de café, alcohol y tabaco, la desnaturalización de los alimentos, el exceso de fármacos y la vida sedentaria, favorecen el bloqueo del oxígeno en la sangre, evitando que llegue a los tejidos y favoreciendo la aparición de enfermedades.
El oxígeno llega a nuestras células a través de un complejo proceso, que se produce continua y automáticamente al respirar, y consta tres fases básicas y sucesivas: respiración pulmonar, transporte sanguíneo y oxigenación celular
El aire que inspiramos llega a los pulmones, donde el oxígeno pasa de los alveolos a los capilares pulmonares, desde donde se distribuye a todo el cuerpo a transportado en la sangre por el sistema cardiovascular, compuesto por los vasos sanguíneos, las arterias, venas y capilares, y el corazón que bombea. En el proceso se produce anhídrido carbónico que se elimina al espirar.
La sangre tiene, entre otra funciones, la de llevar el oxígeno absorbido por los pulmones a los órganos y tejidos, y devolver el anhídrido que éstos originan.
Finalmente, el oxígeno es absorbido por las células, donde se produce una serie de combustiones, de las cuales se obtiene la energía que permite que cumplan sus funciones biológicas.
Cuando este proceso está interferido en cualquiera de sus tres etapas básicas, se produce una disminución crónica de oxígeno y aparecen las condiciones orgánicas que propician diversas patologías, sobre todo circulatorias, respiratorias, cardíacas, así como del aparato locomotor: reumatismo, artrosis y artritis reumatoidea.
Según Pros, autor del "Manual de Medicina Natural", "la carencia continuada de oxígeno lleva a una degeneración celular prematura, que conduce al endurecimiento de los vasos sanguíneos, la pérdida de elasticidad del tejido conjuntivo, la fragilidad de los huesos, la bajada de las defensas orgánicas y a un funcionamiento deficiente del hígado, el riñón y el cerebro"
"Para solucionar los daños derivados de la infraoxigenación, el médico húngaro L. Fodor, propuso la oxigenoterapia, como un tratamiento de medicina de urgencia y para prevenir los casos de déficit de oxígeno en los tejidos. La indicada sobre todo para la angina de pecho y el infarto, como preparación previa a la cirugía y para mejorar el estado físico en los ancianos", señala el experto
Mediante la inhalación se consigue que llegue más oxígeno a la sangre y a las células, efectuando una tarea nutritiva y regenerativa, y con el agua se logra una depuración profunda.
Con este sistema se tratan desde la agudización del asma y los problemas respiratorios, afecciones del corazón y la circulación y trastornos gastrointestinales, hasta la apnea del sueño. También se emplea para aumentar la capacidad pulmonar y regenerar el cuerpo.

  • A lo largo de los años la oxigenoterapia se ha ido enriqueciendo con distintas técnicas y aplicaciones, ideadas por distintos médicos, originando una serie de procedimientos diagnósticos, preventivos y terapéuticos, que se eligen acorde al problema que se quiere tratar.

  • Antes de comenzar una terapia de oxígeno hay que efectuar un diagnóstico exacto al paciente, abriéndole una historia clínica con todos los aspectos de su estado de salud y dolencias y efectuándole una serie de pruebas.

  • Existen distintas formas de administración de oxígeno, desde las clásicas mascarillas hasta sondas nasales, gafas y en cámaras hiperbáricas, pasando por inyecciones subcutáneas o intramusculares o en los vasos sanguíneos mediante una aparato.


Categoría
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184192
autor
Ricardo Goncebat
Fecha y hora de publicación

Edición Impresa

Lunes 29 de junio de 2026