Con está prestigiosa muestra consagrada al desarrollo sostenible que refleja el deseo del país asiático de mejorar su imagen luego de la crisis de los años 90.
En la inauguración el futuro estuvo presente en forma de androides trompetistas y otros robots que hicieron sus espectaculares maniobras y saludos ante los participantes.
La Expo de Aichi trata de compaginar la fe en el progreso, mostrando la tecnología más futurista, con el cuidado de la naturaleza.
Es la primera exposición universal del siglo XXI y pretende presentar un modelo de sociedad planetaria basada en la convivencia entre la tecnología, el progreso y la naturaleza.
Los organizadores esperan unos 15 millones de visitantes durante los próximos seis meses.
Las palabras más emotivas salieron del discurso que leyó la keniana Wangari Maathai, galardonada con el premio Nobel de la Paz 2004.
"Deberíamos cuidar la sabiduría de la naturaleza, observarla, aprender de ella, amarla, protegerla y conservarla", afirmó la ambientalista africana y concluyó: "únanse en la celebración de la sabiduría de la naturaleza".
Con lágrimas, Maathai se unió después a la actuación musical en la que participaron niños con síndrome de Down.
"Nuestra misión consiste en mostrar la civilización moderna, su cultura y las últimas tecnologías, y transmitirlas para la prosperidad de las futuras generaciones", afirmó por su parte el presidente de la asociación que organiza este acontecimiento, Shoichiro Toyoda.
Desde ayer, día de la apertura al público, hasta el 25 de septiembre, organizadores y empresas locales, junto con los 120 países participantes, abrirán una agenda conjunta en la que figuran unas 7,000 actividades.
Rodeada por colinas boscosas y lagos de Aichi, la expo se podrá admirar desde los revolucionarios robots a los restos de un gran mamut congelado, hallado en Siberia el año pasado, pasando por un sistema audiovisual planetario de 360 grados, por ejemplo.
La feria presenta las últimas creaciones simbólicas de la impresionante tecnología japonesa en los sectores de la robótica, imagen, transportes y telecomunicaciones.
Los vehículos "i-units", robots bípedos músicos, silla de piernas "i-foot", se dan cita en una ópera futurista, el resto remplaza en parte a vigilantes, azafatas, limpiadores o niñeros.
Dos robots móviles de limpieza, de "National" y "Fuji Heavy Industries", parecen pequeños camiones automáticos plagados de captores, que surcan las calles por la noche para recoger la basura y vaciar las papeleras.
Los robots de seguridad, buscan, también por la noche, objetos sospechosos o merodeadores extraños.
Más afables, los robots de información, Advanced Media, Kokoro, Mitsubishi Heavy Industries, a los que los visitantes perdidos puede dirigirse en japonés, inglés, coreano y chino, hacen el papel de azafatas en pequeños mostradores en la entrada de la Exposición Universal.
Pequeños y ancianos encontrarán en Aichi un amigo robot específicamente concebido para ellos: Papero, de NEC, para divertir a los primeros, y un bebé foca terapéutico más real que los de verdad para hacer compañía a los abuelos.
El grupo de radio-televisión público NHK presenta una pantalla en súper alta definición, cuyas imágenes están definidas sobre 7680 por 4320 pixels, es decir, 16 veces la alta definición actual.
Los visitantes de la feria estarán rodeados de la tecnología más innovadora y futurista.
Situada en el corazón del archipiélago japonés, a unos 300 kilómetros al suroeste de Tokio, la provincia de Aichi ha tomado así el relevo de la ciudad alemana de Hannover, que acogió este evento mundial cinco años atrás.
"Esta Exposición debe ser el punto de partida hacia el futuro", afirmó el primer ministro Koizumi.