La ingeniería del Passat V6 2.5

VOLKSWAGEN, UNA de las marcas más asentadas en cualquier mercado automovilístico de primer orden ha sido innovadora en muchos campos, sobre todo en el ciclo diesel.
Fue una de las primeras, sino la primera, en comercializar motores a gasóleo de seis cilindros que supusieron un salto cualitativo y cuantitativo sin precedentes en la aceptación por parte del público de este ciclo.
Se puede decir que con estas mecánicas mucho más sofisticadas el diesel se puso de largo en los mercados y pudo acceder a versiones de alta gama en igualdad de condiciones con la gasolina.
La marca alemana pareció vivir ensimismada en su éxito, pero esa competencia feroz le ayudó a salir del letargo y hoy, con su berlina media alta Passat se ha incardinado con una más que digna réplica en un segmento muy exigente y en el que otras marcas se le habían adelantado con ingenierías de mucho fuste.
Sobre la base del ya tradicional V6 de 2.5 litros y 150 CV, el Passat ha mejorado en lo más alto de su gama diesel con nuevas mecánicas de 163 y 180 CV que ponen de manifiesto que quien tuvo, retuvo.
La prueba se ha centrado en el primero de estos motores, el de 163 CV, que ha ganado claramente en refinamiento y prestaciones respecto a su sucesor y, puede, incluso, llegar a colocarse en un plano superior en relación a otras firmas que, con anterioridad, habían hecho con nota sus deberes.
El claro salto adelante en refinamiento de este motor se traduce en un silencio de marcha en perfecta consonancia con lo que se demanda a las berlinas de cierto nivel que difícilmente soportan las históricas rudezas del diesel.
Este condicionante ya era uno de los puntos fuertes del motor originario, pero ahora se ha mejorado. Ya suena a tópico decir que las diferencias en este campo con la gasolina están igualadas, pero en el Passat de ahora, no es exagerado proclamar que pueden verse superadas.
La mejora de prestaciones se plasman en una capacidad de aceleración que supera en muy poco los 10 segundos en la versión con cambio tiptronic.
A esta aceleración se unen unas recuperaciones muy buenas con los altos desarrollos engranados y un mantenimiento constante de altas velocidades puntas que no desfallecen ni en las pendientes más pronunciadas.
La ingeniería del Passat ha sido santo y seña del mercado. Esta berlina de perfil bajo tiene muy bien centrado el eje de gravedad.
De su construcción y de la rigidez de su bastidor se desprende una estabilidad fantástica que en ningún momento descompone la trayectoria, pese a que la blandura de las suspensiones se deja notar en exceso en las plazas traseras.
  • El propulsor no dispara los registros y el concepto diesel preserva la contención del gasto.

  • El carácter eminentemente rutero del Passat se refuerza con el motor que es el ingrediente novedoso, pero en toda la gama, a modo de constante, asoman la magnífica habitabilidad interior con espacio sobrante para cinco pasajeros y la perceptible distancia entre filas de asientos para que las piernas no se emboten en los largos trayectos.

  • La caja de cambios Tiptronic, de nueva generación, es el elemento tecnológico más vanguardista de este Passat.


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177017
Fecha y hora de publicación

Edición Impresa

Lunes 13 de julio de 2026