Lago Texcoco se convierte en ejemplo para la humanidad

TEXCOCO, un enorme lago interior rodeado de montañas que Hernán Cortés encontró en 1521 será protagonista del IV Foro Mundial del Agua, cuando científicos mexicanos expliquen cómo ha sido recuperado con aguas residuales.
Casi cuatro siglos después de desecarse, el impresionante lago ha sido convertido en una masa de agua artificial donde hoy viven numerosas especies de aves y, en sus inmediaciones, vegetación resistente a altas condiciones de salinidad.
El proyecto, que se presentará en el IV Foro Mundial del Agua, cuenta con un presupuesto anual de 30 millones de pesos (cerca de 2, 8 millones de dólares).
El proyecto ecológico de creación del lago artificial, conocido como Nabor-Carrillo o de Texcoco, comenzó en 1971 a cargo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y del Centro Mexicano de Capacitación de Agua y Saneamiento (CEMCAS).
El lago yace en medio de un espacio árido, de alta salinidad, donde hace apenas tres décadas había un secarral. Hoy ahí viven búhos, lechuzas, pájaros de campo, golondrinas, verduguillos, mariposas y colibríes.
Patos, garzas, gallinas de agua, palomas, halcones, águilas, así como gaviotas y pelícanos forman parte de un paisaje que se antoja inverosímil.
También se pueden ver chichicuilotes, ave casi extinta que habita la ribera de los lagos. Su nombre proviene de "atl", agua, y "tzitzicuílitl", "cosa flaca").
Los 11 ríos subterráneos que recorren el subsuelo de la ciudad han sido aprovechados para el sistema de alcantarillado, que traslada las aguas hacia el lago artificial.
Antes de llegar al lago, el agua se purifica en dos plantas de tratamiento. En la primera, se mezcla el vital líquido con unos microorganismos y algas espirulinas que degradan los residuos orgánicos sin ayuda de productos químicos en una laguna donde el agua permanece 23 días.
En la segunda planta, se emplean algunos reactivos químicos que depuran y desinfectan el líquido.
A una parte de esa agua limpia se le da usos industriales y agrícolas, mientras que otra vuelve a los mantos freáticos a través del lago artificial.
La operación de rescate ha permitido crear un ecosistema cada vez más poblado y único en el mundo, al estar sustentado con aguas residuales procedentes de la periferia de la segunda mayor ciudad del mundo, la capital mexicana, con casi 19 millones de habitantes.
La tecnología desarrollada por los investigadores mexicanos ha probado su eficacia en el manejo de los sistemas de drenaje de la capital mexicana.
Texcoco es un gran espejo de agua con un diámetro de 12 kms que contiene 36 millones de metros cúbicos de líquido y que ayuda a detener la erosión en zonas cercanas y el subsuelo, afirman los científicos.
  • "Con la rehabilitación del lago de Texcoco se evita que el suelo erosionado deje escapar el agua, lo que permite la recarga de mantos acuíferos de los que abastecen importantes zonas de la capital mexicana.

  • También ayuda a disminuir la cantidad de partículas suspendidas en el aire y mejora el medio ambiente al recuperarse la flora y fauna de la zona.

  • Además del agua se han recuperado 6.000 hectáreas de pastizales y reforestado la zona con 12 millones de árboles que pueden sobrevivir en un terreno con sales.


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226741
autor
José Miguel Domínguez F.
Fecha y hora de publicación

Edición Impresa

Lunes 29 de junio de 2026