Comer mandarinas podría reducir el riesgo de desarrollar cáncer hepático y otras enfermedades, sugiere una nueva investigación.
El estudio encontró una relación entre el consumo de mandarinas y la reducción de enfermedad hepática.
Científicos japoneses descubrieron que la clave son unos compuestos de vitamina A llamados carotenoides, responsables de dar a la fruta su color anaranjado.
Tal como dijo a BBC Ciencia la doctora Victoria Chimpé, del Colegio Nutricionista de Perú, "los carotenoides no sólo se encuentran en la fruta, sino también en varios vegetales".
"Y estudios anteriores han encontrado que tienen un efecto antioxidante, que se sabe pueden tener una función anticancerígena", afirma.
Los investigadores japoneses llevaron a cabo dos estudios por separado.
El primero, descubrió que comer mandarinas reduce el riesgo de enfermedad hepática, endurecimiento de las arterias y resistencia a la insulina.
Los expertos recomiendan comer frutas y vegetales para reducir el riesgo de cáncer.
Una segunda investigación encontró que tomar el jugo de la fruta reduce el riesgo de que los pacientes con hepatitis viral crónica desarrollen cáncer de hígado.
En el primer estudio, los científicos del Instituto Nacional de Ciencias de Árboles Frutales, analizó a 1.073 personas en la ciudad japonesa de Mikkabi, que comieron un alto número de mandarinas.
En las muestras de sangre de la población los investigadores descubrieron marcadores químicos relacionados a un menor riesgo de desarrollar varios trastornos graves.
En el segundo estudio, un equipo de la Universidad Prefectural de Medicina de Kyoto analizó a 30 pacientes con hepatitis viral que durante un año habían consumido una bebida diaria que contenía carotenoides y jugo de mandarina.
Después de un año, el grupo no se desarrolló ningún cáncer hepático, comparado con una tasa de 8, 9% entre un grupo de 45 pacientes con la misma enfermedad que no habían tomado la bebida.
Los expertos subrayan, sin embargo, que con sólo 75 pacientes, el estudio es demasiado pequeño para ser concluyente sobre la relación entre las mandarinas y el cáncer.
Los científicos japonenses subrayan que seguirán estudiando y continuarán la investigación durante cinco años.
Tal como señala la doctora Chimpé, del Colegio Nutricionista de Perú, "lo que la gente debe tener claro es que todos los antioxidantes, igual que los carotenoides, deben obtenerse de fuentes naturales".
El componente mayoritario en las mandarinas es el agua y, respecto a otras frutas de su género, aporta menos cantidad de azúcares y por tanto menos calorías.
La cantidad de fibra es apreciable y ésta se encuentra sobre todo en la parte blanca entre la pulpa y la corteza, por lo que su consumo favorece el tránsito intestinal.
De su contenido vitamínico sobresale la vitamina C, en menor cantidad que la naranja, el ácido fólico y la provitamina A, más abundante que en cualquier otro cítrico. También contiene cantidades destacables de ácido cítrico, potasio y magnesio.
En menor proporción se encuentran ciertas vitaminas del grupo B y minerales como el calcio, de peor aprovechamiento que el que procede de los lácteos u otros alimentos que son buena fuente de dicho mineral.
La provitamina A o beta caroteno se transforma en vitamina A en nuestro organismo conforme éste lo necesita.
Esta vitamina es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. La vitamina C interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos.
Mandarinas contra el cáncer
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