Si no es posible detener el avance del calentamiento global, al menos es posible atenuar sus efectos. Así razona Darysbeth Martínez, de la ANAM, sobre el establecimiento de formas de producción limpia.
Panamá firmó el Protocolo de Kyoto en junio de 1998, lo que compromete al país a desarrollar los llamados Mecanismos de Producción Limpia.
Según Martínez, los países industrializados tienen el mismo compromiso, pero no cuentan con los espacios suficientes para ponerlos en práctica; de ahí que inviertan en los países, que como Panamá, aún tienen potencial.
ANAM, junto a agencias de cooperación europeas, adelanta algunos como la creación de neveras solares. En la práctica, los primeros beneficiados serán una cooperativa de pescadores de Chame.
En Azuero, lo riguroso del cambio climático ha dejado mella en los cultivos, motivando a poner en práctica métodos complejos y costosos, como la instalación de una bomba para extraer agua de un río cercano para suplir fincas que sólo cuentan con un pozo.
La ANAM desarrolla 54 proyectos de producción de energía eléctrica, 3 de energía eólica y 6 de captura de gas metano.
Panamá hace frente a las variaciones climáticas
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Annette Hinestroza V.
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