Esos cambios han sido evidentes en la composición de los conglomerados de algas de agua dulce, moscas acuáticas y larvas de esos insectos, señalaron.
El estudio de la influencia del calentamiento global en el hábitat ártico cubre cinco países que rodean al Polo Norte hasta 30 grados de latitud para cubrir bosques boreales y ecosistemas de la tundra ártica.
"Se trata de una importante recopilación de datos (que señalan) que la intervención humana está afectando los ecosistemas en una escala profunda", comentó el biólogo de Queen University, en Canadá, John Smol.
Esa conclusión fue extraída del trabajo de 26 investigadores de Canadá, Finlandia, Noruega, Reino Unido y Rusia, que prepararon 55 perfiles históricos de restos de algas e invertebrados encontrados en los sedimentos de 46 lagos árticos.
El estudio muestra que el cambio climático ha prolongado la duración de los veranos y reducido la capa de hielo que cubre gran parte del Ártico, indicó el estudio.
Esto, a su vez, ha extendido el tiempo de desarrollo para organismos lacustres altamente sensibles y la apertura de nuevos hábitat.
"Las regiones polares son las primeras que muestran los signos del calentamiento climático y, por lo tanto, se les considera centinelas del cambio ambiental", indicó Alexander Wolfe, geólogo de la Universidad de Alberta, también en Canadá.
Según Kathleen Ruhland, bióloga de Queen University, "el momento de estos cambios sin duda confirma la intervención del ser humano".
Los científicos indicaron que hay una zona subártica canadiense, en la Península del Labrador y el norte de la provincia de Québec, que parece no haber sufrido cambios, lo cual representaría una importante región de control para la investigación.
El hecho de que no haya indicios de cambio biológico confirma la conclusión que se ha inferido sobre el calentamiento global en otras áreas.
"Los cambios allí no han sido causados por la deposición de contaminantes atmosféricos", manifestó por otro lado Reinhard Pienitz, biólogo de la Universidad Laval de Québec.
La investigación advierte de que tal vez muy pronto sea imposible encontrar "ambientes árticos prístinos, no tocados por el calentamiento climático".
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en el siglo XX la temperatura aumentó en mas de 0.6 centígrados, el mayor crecimiento se produjo a partir de 1976 cuando se elevó a un ritmo tres veces mayor de lo previsto.
La década de los 90, la más cálida del milenio, estuvo marcada por el año de mayor temperatura desde 1860.