La clásica costumbre de acompañar un trozo de buen queso con una botella de vino podría quedar en el pasado, si se imponen las conclusiones de un estudio realizado por científicos estadounidenses.
Un equipo de 11 expertos catadores descubrió que el consumo de queso antes de beber vino disminuye nuestra capacidad para percibir su sabor.
La investigación propone que las proteínas del queso limitan la posibilidad de degustar otros sabores.
Queso y vino no van de la mano
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Internacional
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