En caso de problemas (suponemos que los detectará con algún tipo de sensor de movimiento) el robot es capaz de tomar una serie de fotografías y enviarlas al propietario mediante el teléfono móvil que lleva integrado.
Con este dispositivo nada discreto y oculto se pretende poner de sobre aviso que hay alguien vigilando el hogar.
La tecnología está integrada por una extraña bola de plástico azul, que permite al robot tomar una serie de fotografías, que pueden ser utilizadas como pruebas, informó la compañía Sanyo.
Este mapa acelerará la investigación de los tumores cerebrales y enfermedades neurológicas causadas por mutaciones en esos genes reguladores, llamados "factores de transcripción".
Los genes no funcionan adecuadamente cuando están alterados, lo que provoca anomalías en el desarrollo y la función de los nervios y estructuras relacionadas.