"Podremos sentir los efectos de una gran explosión ocurrida en el Sol", informó Anatoli Belov, jefe del laboratorio de magnetismo y ondas del IZMIRAN a la agencia oficial rusa Itar-Tass.
Belov explicó que la actividad solar comenzó a intensificarse el pasado primero de enero y que el miércoles y sábado de la semana pasada ocurrieron sendas explosiones en la corona solar que originaron tormentas magnéticas.
El lunes hubo otra explosión más potente que "formó en el Sol una mancha 10 veces superior al diámetro terrestre, emanando un potente flujo de partículas ionizadas que al alcanzar nuestro planeta provocarán una fuerte tormenta magnética", subrayó Belov.
En condiciones normales ese flujo de partículas pasa desapercibido, pero cuando su intensidad es muy alta (por las explosiones) altera el campo magnético terrestre con efectos en los organismos vivos y el entorno, explicó.
Las tormentas magnéticas provocan las auroras boreales, entorpecen las trasmisiones de radio e influyen de modo negativo en la salud de las personas sensibles al campo magnético terrestre.
Dependiendo de su intensidad, las perturbaciones magnéticas también afectan al funcionamiento de los satélites, redes eléctricas, sistemas de navegación, oleoductos y el transporte ferroviario.
Valeri Bogomólov, director adjunto del Instituto de Problemas Biológicos de Rusia, indicó de que la Estación Espacial Internacional (EEI) opera en régimen de alerta para minimizar los efectos de la tormenta magnética.
"El cosmonauta ruso Saizhán Sharípov y su colega estadounidense Leroy Chiao controlarán permanentemente el nivel de radiación en la parte exterior de la EEI", afirmó Bogomólov a la agencia Itar-Tass.
El científico explicó que cuando la EEI esté mirando al Sol los cosmonautas permanecerán en los módulos Zariá y Destinity, las estructuras de la EEI donde están mejor protegidos de los efectos de la radiación.
Los satélites en el espacio ven cambios mucho más profundos que el observador terrestre.
El término “tormenta magnética” que señala una perturbación magnética de alcance mundial, fue acuñado por Alexander Von Humboldt (1769-1859). Un naturalista que gano notoriedad explorando las selvas venezolanas, Humboldt dedicó la mayor parte de su vida a la promoción de la ciencia.
Una erupción solar normalmente es sólo visible cuando observamos el Sol a una longitud de onda única. La mayoría de las observaciones modernas se realizan mediante la visualización del Sol a la luz de una radiación de hidrógeno-alfa.