Salvadoreño destaca en laboratorio de la NASA

A pesar de que la guerra obligó a Bernardo López a emigrar de su natal El Salvador, con mucho esfuerzo logró convertirse en ingeniero aeroespacial y diseña satélites espaciales para el Laboratorio de Propulsión de la NASA.
El ingeniero aeroespacial, quien nació en la capital salvadoreña en 1963 y arribó a Estados Unidos a principios de la década de los ochenta, contó que su fascinación por el espacio comenzó desde muy pequeño.
Una de las experiencias que quedó registrada en su memoria el poder haber visto un cometa en 1976.
"Me pareció muy interesante", dijo. "Yo recuerdo haber leído en el diario que unos científicos de la NASA estaban observando el cometa en Pasadena (California) y pensé que me gustaría hacer ese tipo de trabajo; pero creí que era difícil".
El tiempo pasó y decidió estudiar el bachillerato en Contaduría en el Instituto Nacional de la provincia de Santa Ana; pero a fines de los setenta, la escalada de violencia en el país comenzaba a hacer estragos.
En 1982 estalló la guerra civil en ese país centroamericano que dejó como saldo más de 75, 000 muertos y miles de desaparecidos al cabo de 12 años.
Salí de El Salvador escapando de aquel terror, y más bien como que eso me puso en un camino fuera del riesgo y de las limitantes que todavía sigue viviendo nuestro pueblo".
El ingeniero de la NASA, de 42 años y cuya máxima aspiración en El Salvador era la de estudiar una licenciatura en economía, ha trabajado desde 1998 en el diseño de 10 satélites espaciales. Participó en un diagnóstico para el despliegue de internas del satélite europeo Mars Explorer, en órbita a planeta Marte.


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Johannesburgo
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Lunes 29 de junio de 2026