Un trabajo realizado por profesionales del Servicio de Pediatría y de Ginecología del Hospital Reina Sofía de Córdoba, en España señala que las madres con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), causante del SIDA, bien controladas no transmiten la infección a sus hijos recién nacidos.
En ninguno de los 31 bebés que han nacido en el Reina Sofía, del 2000 al 2003, de madres infectadas se ha registrado transmisión vertical, según informó el centro hospitalario.
Elena Gómez Guzmán, autora de este trabajo, explica que si la madre está bien controlada, tiene una carga viral inferior a 1, 000 copias por mililitro y el recién nacido recibe el tratamiento adecuado de forma precoz, generalmente el niño no se infecta.
Las tres posibles rutas de transmisión por esta vía son intraútero (durante el embarazo), intraparto, que es la más frecuente de las tres con un 65% de incidencia, y posparto a través de la lactancia materna.
En este período nacieron en el hospital un total de 17, 443 bebés, de los que 31 son hijos de madres con VIH y en todos ellos las determinaciones seriadas de ADN proviral resultaron negativas.
En los niños incluidos en este estudio se ha detectado mayor incidencia de bajo peso para la edad gestacional (menos de 2, 5 kilogramos) con respecto a la población general, en la mitad se observó síndrome de abstinencia, en ninguno se registró malformación congénita y el 40% precisó ingreso durante el período de lactante por bronquiolitis o gastroenteritis.
En cuanto a las progenitoras, la edad media de éstas cuando tuvieron al bebé fue de 28 años y, en su mayoría, proceden de ambientes desfavorecidos, fundamentalmente por adicción a drogas.
El 65% de estas madres no se controló totalmente el embarazo, aunque sí se logró que el 94% de ellas recibiera tratamiento intraparto con Zidovudina.
Estos resultados satisfactorios constatan que las medidas adoptadas por los especialistas para prevenir la transmisión vertical durante el embarazo, parto y período neonatal son eficaces.
La principal de estas medidas se basa en evitar la infección por VIH en las mujeres en edad de procrear y, en caso que ya esté afectada, llevar un seguimiento multidisciplinar para evitar el contagio al bebé.
Además, desde la aplicación del protocolo ATG 076 en 1994, que incluye tratamiento antirretroviral con Zidovudina (ZDV) a la madre durante el embarazo y el parto y también al recién nacido, la incidencia de transmisión vertical del VIH ha disminuido, con una cifra que se sitúa en torno al 2%.
Una esperanza para las embarazadas con VIH
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BBC Mundo
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