En la actualidad se realizan varios estudios para desarrollar vacunas contra el cáncer.
Pudiera hasta aplicarse a personas saludables que donan la médula ósea para tratar a pacientes que padecen de mieloma múltiple.
Un grupo de científicos están probando actualmente las inyecciones en humanos y asegura que los resultados iniciales son prometedores.
Estas vacunas utilizan un material del cáncer del paciente tratado especialmente para intentar motivar al sistema inmunológico del cuerpo a seleccionar y atacar las células mieloma.
El mieloma se desarrolla de células en la médula ósea llamadas células plasma, que producen proteínas llamadas anticuerpos para ayudar a combatir la infección.
En mieloma, una sola célula plasma desarrolla fallas y se multiplica descontroladamente, produciendo cantidades excesivas de un solo tipo de anticuerpo.
Esta condición afecta aproximadamente a 3,500 personas en el Reino Unido cada año, y es notoriamente difícil de tratar, incluso con quimioterapia y un transplante de médula ósea, el paciente promedio vivirá solamente por dos a cuatro años, lo que significa que es urgente descubrir nuevos tratamientos. La vacuna puede incrementar la inmunidad contra el cáncer de la sangre.
Durante los últimos cuatro años, investigadores del Centro Nacional del Cáncer, han estado probando una vacuna en pacientes con mieloma y personas saludables que donan médula ósea a estás personas.
El experto Michael Bishop indicó: "Con los transplantes de médula ósea convencionales uno transfiere un sistema nuevo e inmune a pacientes que tienen mieloma, y este es capaz de reconocer y atacar".
El mieloma múltiple se caracteriza por un crecimiento exagerado y la disfunción de las células plasmáticas de la médula ósea. Al aplicar la vacuna al donante, se puede aumentar la inmunidad contra el cáncer.
La gammapatía es una "enfermedad" inicial del mieloma aunque no tiene tratamiento, cuando los índices han superado un cierto nivel o dan sintomatología, le llaman mieloma.
Entre los síntomas se encuentran: el dolor en los huesos o en la espalda, fracturas sin causa aparente, problemas de sangrado, aumento de la susceptibilidad a infecciones, síntomas de anemia tales como (cansancio, dificultad respiratoria y fatiga). Para detectarlo se realiza una biopsia en la médula.