Los complementos de vitamina D reducen en casi a la mitad el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas y los científicos estudian ahora si lo mismo ocurre cuando se obtiene esa vitamina del sol o los alimentos. La investigación la dirigió Halcyon Skinner, de la Universidad Northwestern en Chicago (Illinois), y fue publicada en un artículo por la revista "Cancer Epidemiology Biomarkers and Prevention".
El cuerpo humano produce la vitamina D cuando la piel está expuesta a la luz del sol, y la obtiene de algunos alimentos como pescado, huevos e hígado. El estudio dirigido por Skinner encontró que las personas que reciben a diario la dosis de vitamina D recomendada por el Gobierno de EEUU, que es de 400 unidades internacionales (UI), tienen un riesgo 43% menor de desarrollar cáncer de páncreas.
"Pero la historia del rescate es un ejemplo extraordinario de un grupo de gente trabajando junta en beneficio de una persona que nadie siquiera conocía", señaló Luanne.
Por lo general, los montañistas del campamento base están aclimatados y saben como evitar el mal de altura (que se produce al moverse muy rápido en superficies altas). Muchas de las personas que visitan el Everest no.
En un año concurrido, unas 10, 000 personas se acercan a la base de la montaña sólo para observarla y decir que estuvieron allí.
Estos grupos de visitantes tienen pocos días para hacer su recorrido y pueden llegar a ignorar los primeros síntomas del mal de altura -dolor de cabeza, falta de apetito- o simplemente se los callan para no parecer menos ante el grupo. Al hacerlo, ponen en peligro sus vidas.
El mal de altura se resuelve muy fácilmente, descendiendo inmediatamente y permitiendo que el cuerpo se aclimate lentamente. Si bien existen seminarios que explican como controlarlo, la clínica trata regularmente a personas que están muy enfermas después de subir muy alto, muy rápido.
En Montana, Estados Unidos, Luanne Freer es directora de medicina en el Parque Nacional Yellowstone y Eric trabaja en una sala de emergencia, también en EE.UU. Luanne adora su trabajo: "es muy reconfortante resolver una situación en la que muchos médicos dirían "no tengo enfermeras, no tengo mi hospital" porque las condiciones son sumamente hostiles".
Este año, cientos de personas subieron a la cima del Everest. Once murieron, el segundo número anual más alto en su historia. Sin la clínica, esta cifra sería mucho más alta, y funciona con voluntarios y le cobra a los pacientes occidentales una tarifa por la atención y los medicamentos para poder subvencionar a los pacientes nepaleses.
Vitamina D reduce riesgo de cáncer de páncreas
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REDACCIÓN
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