La etiqueta que acompaña a este pueblo del departamento de Santander, en el noreste colombiano, no es gratuita, sino ganada en un concurso gubernamental en 1975 que abrió el camino para hacerle merecer tres años más tarde el título de monumento nacional.
Los orígenes de Barichara se remontan a 1702, cuando según los moradores, la Virgen se apareció ante un campesino tallada en una piedra, sobre la que se edificó toda una leyenda, una parroquia y una aldea.

Y es que la piedra siempre ha estado ligada con los baricharas o "patiamarillos", considerados los mejores talladores de Colombia y de Latinoamérica.
Barichara o "lugar para el descanso" en el dialecto de los guanes, pueblo indígena que habitaba la región.

El pueblo cuenta ya con una oferta hotelera de 323 habitaciones y 747 camas en diferentes opciones de hospedaje que van desde casas campestres a hoteles y hostales para mochileros.
boutiqueLa gastronomía, única en el país, tiene como protagonista al cabro, ya sea asado o en "pepitoria", preparada a base de la sangre y vísceras de este animal con arroz y verduras, coronados por las sabrosas "hormigas culonas", toda una promesa para las políticas de soberanía alimentaria.

Entre los atractivos arquitectónicos está el Parque de las Artes Jorge Delgado Sierra, la plaza principal, las capillas de Jesús, de Santa Bárbara, de La Inmaculada, el mirador y el Monumento a la Hormiga Culona.
