Aunque parece lógico que mientras más restaurantes de comida chatarra haya en su barrio más probabilidades habrá que uno coma allí y engorde, tomó un estudio de la Universidad de Cambridge para comprobarlo.
Los científicos reunieron los datos del barrio donde viven y trabajan unas 5.442 personas entre 29-62 años de edad en el Reino Unido.Dividieron esos barrios en cuatro categorías según la densidad de lugares de comida rápida.
Q1 tenía la menor cantidad entre los cuatro y Q4 tenía la mayor.
Les pidieron a los participantes llenar encuestas describiendo sus comidas.No sorprendió a nadie que los que estaban más expuestos a más opciones de lugares de comida rápida consumían más de esas comidas.
Ahora con cifras comprobadas en la mano se podrán enfocar en hacer mejores decisiones a nivel público y estar más conscientes como individuos para bajar la obesidad.