Lo ideal sería que la consanguinidad representara un vínculo tan fuerte que fuese capaz de durar toda la vida.
Pero lo cierto es que dentro de muchas familias se da una situación que algunos catalogan como "lamentable". Se trata de familiares que no se hablan.
Ya sea por disputa de una propiedad o herencia, diferencia de credos o pensamientos políticos, crisis matrimoniales, hasta situaciones de maltrato, esta es una realidad en la sociedad, señala el psicólogo de relajación y bienestar, Eybar Sanguillén.
El especialista comenta que otras de las razones más comunes por las que se da esta situación es por préstamo de dinero, problemas de adicciones, incumplimiento de responsabilidades de roles y todo lo que pueda crear un desajuste significativo en la dinámica familiar.
Efectos
Este escenario puede generar un gran conflicto no solo entre los involucrados, sino también entre los otros miembros de la familia.
Una de las consecuencias es que "se formen alianzas y se creen bandos contrarios entre familiares. Esta acción incrementa la división familiar e involucra un número mayor de integrantes", explica Sanguillén.
Esto conlleva a la formación de una "bola de nieve" de emociones negativas que llevan a ignorar las necesidades familiares, a evadir lugares donde se puedan encontrar y hay murmuraciones a las espaldas.
Solución
Según el especialista, lo primero es tratar de resolver internamente los asuntos a través de la intervención de un familiar mediador-conciliador, que goce de la estima y confianza de ambas partes.
Para resolver esta situación la familia se puede acercar a grupos de apoyo social establecidos en su comunidad que cumplan la función mediadora: instituciones destinadas a la familia, consejería espiritual de un sacerdote o personas cercanas que conozcan la situación. Si aún persiste el problema -y sin pensar que esta sea la última opción y no la primera- puede recurrir a la atención psicológica sistémica-familiar que le proveerá de una comprensión y herramientas en la resolución de conflictos.