Después de dormir un buen par de horas, amaneció en el punto más alto de Panamá. Lo primero que hice a las 6:00 a.m. fue ver el termómetro que marcaba una temperatura de 5 grados centígrados, que poco a poco fue subiendo.
A las 8:15 a.m. empezamos el descenso hacia el distrito de Boquete, que nos tomaría cinco horas, pero más tranquilo porque es una calle y dejamos atrás los caminos escabrosos.
Disfrutamos de la naturaleza, viendo aves poco comunes al igual que plantas que parecían darnos los buenos días.
Paramos en varios lugares, incluyendo los otros cráteres del volcán, que para mí eran totalmente desconocidos.
En el camino encontramos dos vehículos tipo Jeep y un Four wheel adaptados para enfrentar el escabroso camino que transportan turistas desde Boquete.
Poco a poco bajamos hasta encontrar agricultores y rebaños de ovejas y cabras. Al final, completamos la meta.