Despide de tu vida el estrés laboral

Si sufres estrés laboral y quieres despedirte de él, toma nota de estas claves que te ayudarán a dejarlo atrás y convertirlo en tu aliado.

 

El estrés es un estado de fatiga que incluye altos niveles de excitación y ansiedad, donde el cuerpo se pone en alerta para intentar superar los retos a los que se enfrenta.

 
 

La vuelta de vacaciones, que supone retomar la gestión de tareas después de un tiempo de descanso, puede agravar este problema y hacer que suframos lo que se conoce como estrés laboral.

 

 
​Este es uno de los principales problemas para las empresas, ya que se trata de un síndrome que viene acompañado por síntomas físicos, psicológicos y sociales, que pueden desembocar en graves patologías como depresión, trastornos cardiovasculares o endocrinos y que hacen que rindamos peor en nuestros puestos de trabajo. ¿Te identificas con este mal?

 

Según datos aportados por diferentes estudios, el 51% de los trabajadores europeos consideran que el estrés laboral en el trabajo es algo habitual.

 
 

Las mujeres, los trabajadores de 18 a 54 años y el personal sanitario o dedicado al cuidado de personas son los grupos que consideran con mayor frecuencia que el estrés laboral forma parte de su día a día.

 

 
¿Y los motivos? La precariedad laboral, la reorganización de plantillas, las horas empleadas y la carga de trabajo, entre otras cosas.

 

¿Cómo puedo saber si sufro estrés laboral?

El estrés laboral es un problema grave pero, como todo, también tiene solución.

 

Todavía estás a tiempo de dar la vuelta a la situación, aunque primero conviene indagar en los efectos de este mal para saber a qué tienes que hacer frente exactamente. ¿Sabes cuáles son los síntomas característicos del estrés?

 

Indicadores físicos: aumento de la tensión muscular, cambios en la frecuencia respiratoria, pulso elevado, manos y pies fríos, boca seca, palmas de las manos "sudorosas", necesidad de orinar con frecuencia, cambios repentinos en el apetito, ojeras, inquietud y desasosiego, cambio en la sensibilidad y en la respuesta sexual.

Indicadores de los procesos mentales: incapacidad para concentrarse en las tareas, cambios repentinos en la forma de manejar los problemas, tendencia a cometer más errores, aumento de la falta de memoria, publica el portal efemenino.

 

Indicadores emocionales: irritabilidad, ansiedad no específica, aparición de fobias y miedos, risa nerviosa, reacciones defensivas a los comentarios de los demás, depresión.

Indicadores conductuales: cambios súbitos en las costumbres de trabajo, mayor absentismo, apatía, aumento de la torpeza.

 

Todos estos síntomas se producen por una serie de agentes estresantes, que si logras identificar a tiempo podrás afrontar, y que son, entre otros, plazos límite, dificultades de comunicación, clientes hostiles, grandes expectativas, salarios demasiado bajos, problemas de desarrollo en la carrera, aburrimiento, colegas incompetentes, abuso o maltrato verbal.

 

¿Y cómo puedo solucionarlo?

Una vez determinado el nivel de estrés laboral (con los indicadores anteriores), lo ideal sería que tanto el empresario como el trabajador intentaran paliar sus efectos mediante la introducción de medidas, aunque siempre puedes intentarlo por tu cuenta. Tendrás que centrar tus esfuerzos en tres áreas: Actitud mental, una buena nutrición, una buena comida y la hidratación es muy importante. 


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