El actor que cayó y confesó sus excesos alcohólicos ha sido Brad Pitt quien, en su primera entrevista desde su divorcio de Angelina Jolie, desvelaba que se convirtió en todo “un profesional” a la hora de beber.
Para Pitt, la bebida “se convirtió en un problema”, aunque reconoce: “vuelvo a tener el control de mis acciones tras seis meses sin probar el alcohol y ahora me he convertido en un asiduo a los zumo de arándanos y el agua con gas”.
Tras una terapia, Brad Pitt, de 53 años, reconocía que, durante este periodo, “he reparado mis debilidades y fracasos, y los he asumido”.
La confesión de Pitt se produce dos meses después de que otra estrella de Hollywood desvelara su adicción al alcohol. El actor y director Ben Affleck, quien asumía sus problemas con la bebida y, tras una cura de desintoxicación, decía: “pretendo vivir la vida al máximo y ser el mejor padre”.
Conocida era la afición por la bebida de grandes clásicos de Hollywood, como Humphrey Bogart, Spencer Tracy, David Niven o Montgomery Clift, por citar sólo algunos, o Richard Burton, Peter O´Toole u Oliver Reed, sin olvidarse del “Rat Pack” de Las Vegas, la cuadrilla encabezada por Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr.
Tony Curtis o Dennis Hopper también aparecen en este listado, como los casos de los también fallecidos Robbin Williams o James Gandolfini, el conocido mafioso Tony Soprano de la serie de televisión “Los Sopranos”.
Johnny Depp o Robert Downey Jr. también confesaron sus problemas con el alcohol, como el francés Gerard Depardieu, que llegó a beberse catorce botellas de alcohol en un día.
El ejemplo de Daniel Radcliffe, intérprete del niño mago de Harry Potter, puede servir para las nuevas generaciones de actores.
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REDACCIÓN / @PANAMAAMERICA
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