Detrás de todo hay una ciencia. Se forman hipótesis, se hacen experimentos bien controlados, se observa, se calcula y se llega a conclusiones.
Hasta en cómo uno come.
Unas de las investigaciones más recientes sobre la manipulación del ambiente y el efecto positivo sobre lo que uno come se publicó en Global Journal of Health Sciences este mes.Se redujo los participantes a 80 que no tuvieran algunas circunstancias que afecte la manera que comiera.
Una tanda vio la película con sonido bajo y el otro con el sonido alto.
Los que vieron la película con palomitas viejas/pasmadas comieron tanto como los que recibieron palomitas frescas pero con la película de sonido bajo. Experimento 2, con los "menos deseables" frutas y verduras
Aquí se participaron 43 personas que reunían las mismas características que los del primer grupo.
Los resultados del experimento
Igualmente vieron una diferencia, aunque menos pronunciado, en el consumo de la comida saludable según el décibel del sonido. En los casos cuando el sonido estaba más duro, se consumía un poquito más de cada cual, aunque hubo una preferencia de casi el doble por las manzanas.