Los excesos y vivencias de la más famosa y polémica mujer de Filipinas, Imelda Marcos, durante la época en la que empleó el poder de su marido, el dictador Ferdinand Marcos entre 1972 y 1981, quedan retratados por una muestra convertida en senda del turismo.
"Quiero explicar la historia de Filipinas en los setenta, a través de la mujer que definió aquella época: Imelda Romualdez Marcos", dice Carlos Celdrán, guía y creador de la gira "Livin’ la vida Imelda".

Celdrán conduce a varias decenas de turistas por el complejo del fastuoso Centro Cultural de Filipinas, buque insignia del conjunto arquitectónico que la viuda del dictador ordenó construir a finales de los años sesenta. "Después de visitar el Lincoln Center en Nueva York, Imelda regresó a Manila maravillada y empeñada en hacer algo parecido. Y lo quería en un plazo de dos años con materiales de lujo como el mármol y recargado con todo tipo de ornamentos", explica Celdrán.
La otrora primera dama ideó el palacio para acoger al papa Juan Pablo II en su visita a Filipinas en 1981, pero el Vaticano se negó. "Hizo cosas malas y buenas, pero ignorarla en la historia filipina -añade- sería como no ver a un elefante dentro de una habitación”.
