Siguiendo la teoría del triángulo del amor del psicólogo estadounidense Robert J. Sternberg, una relación estable necesita la solidez de tres elementos: intimidad, compromiso y pasión.
Por eso, cuando en la pareja ya no hay nada que decirse y la relación es fría, distante, sin emociones ni caricias, el sexo encuentra acomodo en cualquier corazon ajeno.
La libido da un portazo y discurre fuera de casa con la misma fluidez que la alegría de una noche con amigos y copas.
Según el último sondeo de Global Sex Survey, realizado por la web Ashley Madison entre 76.000 usuarios de 25 países diferentes, la falta de sexo es lo que incita al flirteo y al amor infiel.
La secuencia sigue una lógica, según la psicóloga Diana Resnicoff: la insatisfacción sexual en la pareja desencadena frustración, rabia, baja autoestima y una necesidad creciente de cariño, de sentirse deseado y de saber cómo te perciben los demás.
También el Instituto Kinsey determinó que lo que nos arroja a otros brazos es la infelicidad que genera en una pareja no gozar de una vida sexual satisfactoria.
Lo que debes tener en cuenta
-Hablar. La comunicación permite expresar nuestros gustos y necesidades.
-Mimar la relación. El buen sexo llega si antes hay afecto, muestras de cariño, roce de piel, intercambio de miradas y placer en la desnudez. "Muchas veces uno o ambos integrantes de la pareja suponen que por haber decidido vivir juntos resulta tácito el amarse y el desearse sexualmente. Error. Una pareja no se mantiene así porque se va olvidando lo más íntimo. Es necesario mantener activa la cabeza, ese órgano sexual tan importante", aclara la psicóloga.
-Confesar las fantasías que a cada uno le gustaría hacer realidad, buscar puntos en común y comentar qué prácticas serían o no posibles.
-Dejar el resentimiento y buscar motivos de complicidad que empiecen a propiciar el deseo.
-Entender que la tensión sexual que se genera en ciertos entornos (trabajo, amigos, viajes...) no tiene por qué ser siempre resuelta, ni todo lo que uno fantasea tiene que -cumplirse. La fantasía alimenta la vida sexual en pareja y no tiene por qué entenderse como una traición.
-Tratar de ver si la falta de deseo se debe a una enfermedad, un tratamiento farmacológico, un momento de estrés o cualquier otra disfunción. Solo así se podrá poner remedio.
-Vencer la pereza. La relación en pareja necesita coqueteo, atractivo físico, alegría a pesar de las preocupaciones y contratiempos, cuidado estético, hábitos saludables... El deseo no nace espontáneo.
Pensar si la búsqueda de nuevas aventuras provoca realmente satisfacción. Martín Camacho recuerda que es posible que las infidelidades empiecen a ser más frecuentes y osadas. "Los estímulos tienen que ser cada vez mayores, más peligrosos y atractivos".