Baracoa, la primera ciudad que los españoles fundaron en Cuba, cumple mañana 500 años como uno de los lugares más singulares de la isla por su exuberante naturaleza y su riqueza histórica y con el reto de prosperar por la senda del turismo.
"La más hermosa cosa del mundo", así describió lo que hoy es Baracoa Cristóbal Colón al llegar el 27 de noviembre de 1492 con "La Niña" y "La Santa María".

Del paso de Colón por este enclave dan fe las versiones de sus diarios de viaje y otro destacado testimonio "La Cruz de la Parra", la única que se conserva de las 29 cruces que plantó en sus cuatro viajes por América.
Ubicada en la provincia de Guantánamo a más de mil kilómetros al oriente de La Habana y con unos 82,000 habitantes, lo primero que deslumbra de Baracoa es su paisaje de costa y montaña alfombrado de tupidos bosques y parajes protegidos por sus abundantes especies de flora y fauna endémicas.

Allí el agua es una constante: por el mar, por las lluvias (en el siglo XIX Baracoa era conocida como "El orinal del cielo") y por numerosos ríos que forman hermosas desembocaduras como la Isla de las Almendras en el Yumurí; o la del Miel que tiene leyenda incluida: quien se baña en sus aguas se queda o vuelve.