El pescado es uno de los alimentos clave para llevar una dieta equilibrada. Pero dependiendo de su procedencia su consumo puede ser más o menos sano, ya que entran en juego las calorías que contenga o los elementos contaminantes tanto en las zonas de costa, debido a los residuos de la actividad humana, como en las piscifactorías, donde se generan de manera artificial porque el consumo intensivo obliga a utilizar antibióticos que quedan luego en los pescados que consumimos.
Emperador: Es uno de los que acumula mayores niveles de mercurio debido a su gran tamaño y a que el mercurio no solo se acumula y persiste en el cuerpo de este pescado, sino también en el de todos los pescados más pequeños que ingiere. En 2011, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria desaconsejó su consumo a los niños y a las embarazadas.
Atún rojo: Es también un pescado cuyo consumo habría que limitar, especialmente en el caso de las embarazadas y los niños. Y eso que ha irrumpido con fuerza en las dietas de muchos con el sushi. Las recomendaciones varían en función de la fuente, pero en general se indica que no es recomendable más de una vez por semana. Además, las organizaciones medioambientales advierte que se trata de una especie amenazada por su sobreexplotación.
Cazón: Con este pescado, tradicionalmente empleado en España en los adobos, pero también en guisos y sopas pasa algo similar que con el pez espada. Su gran tamaño hace que acumule grandes dosis de mercurio y otros metales no recomendados, como el cadmio.
Panga: Este pescado procedente de Vietnam ha invadido las pescaderías y los comedores colectivos en los últimos años, como sustitutivo del lenguado. Sin espinas, y mucho más barato. En 2010 la OCU analizó 23 muestras de filetes de panga y en cuatro de ellas hallaron un herbicida llamado trifluoralina, que se encuentra prohibido en Europa. Además se trata de un pescado sin una cantidad significativa de Omega 3 y otros nutrientes.
Caviar: Lo cierto es que el caviar cultivado es un producto que debe consumirse también con moderación, y no solo porque nos pueda costar la ruina. No es raro que en las aguas esté presente cierta contaminación, lo hace más fácil una intoxicación. No obstante, se pude consumir hasta dos veces por semana.
Lucio: Menos frecuente en las pescaderías en España, este pez de río entra también dentro de los pescados de gran tamaño y predadores que acumulan grandes cantidades de metilmercurio. Por ello su consumo no está recomendado, especialmente en el caso los niños y las embarazadas.