Los vinos con alma de Rodero

Conoce en esta edición, los logros, la familia y el trabajo del propio Carmelo Rodero.

Aníbal Villa-Real (direccion@manualdevinos.com) / PANAMA AMERICA

Claves

La semana pasada compartí con ustedes la historia de Carmelo Rodero y su visión de futuro que lo llevó de ser un imberbe empresario con 14 años de edad al orgulloso propietario de una de las bodegas más prestigiosas en la Ribera del Duero.

Como les comentaba, la bodega y sus viñedos se localizan en la burgalesa Pedrosa de Duero, villa ubicada en el cruce de carreteras entre Roa y Boada de Roa.

Luego del recorrido con Sergio Gil, ejecutivo de la bodega, por las diferentes dependencias y en especial el sistema de tinas giratorias patentado por Carmelo Rodero, donde se utiliza la gravedad como método para remontar, trasvasar y trasegar los caldos según la fase del proceso y posteriormente llevados a las barricas donde completarán su crianza antes de ser embotellados, llegamos a una acogedora sala de degustación amueblada con rústicos muebles castellanos, cuya comodidad sorprende, a pesar de su sobriedad.

Allí nos esperaba Carmelo Rodero, quien haciendo un alto en sus múltiples ocupaciones se unió a nosotros para compartir sus vivencias, sueños, ilusiones y sus vinos.

Con esa sencillez de los grandes hombres, abrió una alacena y sacó pan y fiambres para ofrecernos y para acompañar los vinos que luego nos presentaría.

Y mientras hacía los preparativos, nos relataba sus inicios y sus logros, y con orgullo nos hablaba de su familia. Tres mujeres que, junto a los viñedos, son su razón de ser. Su esposa Elena, que lo ha acompañado desde sus inicios y ha sido su más firme pilar y ahora sus hijas Beatriz, enóloga especializada en Burdeos y encargada de la dirección técnica, y María, responsable de la administración y mercadotecnia.

En las Bodegas Carmelo Rodero se elaboran seis diferentes tipos de vino. De más joven a más complejo, tenemos el Carmelo Rodero Cosecha, un vino joven y fresco elaborado con la variedad Tempranillo, con mucha fruta, sin paso por barricas que se nota por sus taninos suaves y redondos.

Ya con nueve meses de permanencia en barricas de roble, el Carmelo Rodero 9 Meses, también de la variedad Tempranillo, armoniza la fruta con notas de vainilla y coco que nos recuerda la madera de las barricas.

Pasando a los vinos de guarda, el Carmelo Rodero Crianza es un [B]cupage[/B]de Tempranillo con un toque de Cabernet Sauvignon procedentes de viñedos de 15 años.

En su elaboración tras el macerado y fermentación, se maduran en barricas de madera de roble francés y americano por 15 meses.

Les aclaro que estas variedades se procesan por separado y luego se ensamblan. Al momento de embotellar donde evoluciona un año más, antes de salir al mercado.

Este toque de [B]cabernet[/B]y el mayor tiempo de guarda en barrica y botella, le confiere un mayor abanico de aromas y sabores con una redondez en boca que deja un toque tostado y prolongado.

Más complejo, pero manteniendo la misma proporción de las variedades que lo integran, degustamos el Carmelo Rodero Reserva, con 21 meses en barricas mayormente francesas y luego dos años en botella cuando alcanza su punto de perfección, logrando un caldo complejo, elegante y maduro.

Hay dos caldos que merecen una especial consideración y comentarios. El Carmelo Rodero Pagos de Valtarreña y el Carmelo Rodero TSM. Pero de ellos les comentaré más adelante.


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