Mitos sobre salud y alimentación que no son como te los han contado toda la vida

La ciencia y la tradición. O, mejor dicho, la eterna guerra entre el conocimiento que se ha transmitido de abuelos y padres a hijos y nietos, y que a veces sonaba a superstición que haría llorar a los grandes defensores del rigor científico (¿como que se puede saber el sexo de un bebé mirando la forma de la tripa?) o que, en ocasiones, podían tener su lógica (es posible que bañarse en el agua no cause un corte de digestión al momento, pero también es verdad que el ejercicio físico no es lo más recomendable a las cuatro de la tarde), según El Confidencial.

 

De ahí que cada vez haya más mitos, o supuestas verdades, de la salud y la alimentación que han sido desmontadas por la ciencia. En muchas ocasiones, la vieja enseñanza era bienintencionada. Por ejemplo, aunque no haga falta meterse entre pecho y espalda 20 piezas de fruta, siempre será preferible hacer eso que ponerse tibio a pizza y cerveza.

 
 

A continuación recogemos algunos de los lugares comunes más habituales de los que deberíamos olvidarnos ya. O, por lo menos, conocerlos para poder hacernos los interesantes ante nuestros amigos y familiares, que es de lo que se trata, ¿no?

 

 
Los huevos son malos para tu salud

Ningún otro alimento ha visto cambiar tanto su fama como los huevos. Durante años, parecían la causa de todos los males del universo; sobre todo, de que nuestro colesterol estuviese por las nubes. De ahí que la recomendación habitual fuese no comer más de uno por semana. En realidad, aunque los huevos tienen colesterol, sus niveles no son necesariamente más altos que los de muchas otras comidas que tomamos casi a diario. Como señaló una investigación publicada en 'JAMA' en 1999, y que cambió para siempre la suerte del huevo en el siglo XXI, un consumo moderado de este alimento (uno al día; una cantidad que asustaría a más de uno de sus detractores) no tiene ningún efecto en la salud cardiovascular de los consumidores.

 

 
Es más, como señala la página de la Escuela de Salud Pública de Harvard, los huevos poseen nutrientes que pueden contribuir a combatir los problemas de corazón, como proteínas, vitaminas B12 y D o riboflavinas. No obstante, los diabéticos deberían tener cuidado con este alimento, ya que como señaló la investigación anteriormente citada, aquellos que consumían más de un huevo al día tenían muchas más posibilidades de sufrir un infarto. 

 

Así que en caso de sufrir dicha condición o tener problemas cardiovasculares, mejor volver a los viejos consejos y dejarnos de tortillas gigantes con cuatro huevos a diario.

 
 

Leer en la oscuridad hace daño a tu vista

Una habitual pelea de dormitorio: uno quiere leer el último capítulo de la novelita apasionante de turno, y el otro desea echar una cabezada. Para más inri, el primero es de los que piensan que leer con una luz tenue es muy perjudicial para la vista, por lo que obliga al otro a tenerla encendida.

 

En realidad no es así, como recuerda un reportaje recientemente publicado en 'The Guardian'. Puede tener otros problemas asociados –dolor de cabeza, problemas para dormir más tarde–, pero no disparará nuestras miopías. Como señala el Colegio de Optometristas inglés, leer en la oscuridad no daña la vista. Como mucho, puede causar una cierta irritación, pero no daños irreversibles.

 

Otras buenas noticias para los preocupados por sus dioptrías: tampoco causan ningún daño ver la televisión (ni siquiera aunque lo hagamos de muy cerca), ni leer demasiado, ni aguantar el libro muy cerca de la cara… ni la masturbación. Aunque eso ya lo sabíamos, ¿no? En dicho caso, los oftalmólogos serían tan ricos como los banqueros.

 

Deberías ir al baño una vez al día, como poco

Al igual que ocurría con el agua, podemos aplicar una regla semejante al número de veces que debemos sentarnos en el retrete cada día (todo lo que entra, sale, ¿no?). La sabiduría popular recordaba, generalmente, que si no íbamos al menos una vez teníamos un problema, y serio, que podía derivar en infecciones, enfermedades estomacales y, en definitiva, dolor y pánico. Una vez más, la regla es relativa, ya que los comportamientos intestinales de los individuos son tremendamente variados, y sembrar el pánico no hace ningún favor a nadie.

 

Como recordaba un artículo publicado en 'LiveScience', el rango que abarca entre ir tres veces diarias al excusado o tres veces por semana es completamente normal, siempre y cuando las heces no presenten ningún problema (no hace falta que demos más explicaciones). En realidad, lo preocupante no es la frecuencia en sí, sino que esta se altere significativamente en un breve período de tiempo. Que no cunda el pánico.

 

 

 

 

 

 


Categoría
fecha edicion
old id
1033024
autor
Redacción / @PanamaAmerica
Fecha y hora de publicación