Mujer al mando

Las aspiraciones femeninas para los puestos de alta gerencia decrecen en más de un 60% entre las mujeres a medida que avanzan en su carrera profesional, así lo reveló una investigación de la consultora estratégica Bain & Company titulada “Momentos cotidianos de la verdad”.

 

En el mismo se reflejó cómo la confianza disminuye hacia la mitad de la vida laboral. Otros factores como la percepción del entorno, la falta de apoyo de los jefes y la ausencia de referentes también influyen altamente a que no haya mujeres en las salas de juntas. 

 
 

A mayor nivel educativo, en Panamá, existe una amplia brecha salarial en los profesionales con títulos universitarios. Entre los años 1999 a 2010 el salario promedio de los hombres fue de 1,142 dólares, mientras que los de las mujeres fue de 750 dólares mensuales. Así lo informó un estudio sobre cómo ha evolucionado la participación de la mujer en el mercado laboral en Panamá, conducido por la economista Ana Patiño, de la Universidad de Panamá.

 

 
En donde la tasa de desempleo de las mujeres bajó de 19.2% a 4.9%, la de los hombres pasó de 14.7% a 3.5%. Si se segrega la tasa de desempleo por edades, las mujeres más jóvenes entre 14 y 25 años, tiene mayor problema para encontrar trabajo, con una tasa de desempleo de 11.4% a 7.1% y los hombres es de 7.4% a 4.2%. 

 

Ahora bien, según la catedrática panameña esta situación está muy relacionada con el comportamiento machista de los empleadores que toman en cuenta más a los hombres porque no tienen inconvenientes con la maternidad y el cuidado de los hijos.

 
 

Pero, el estudio de Bain contradijo esta generalizada creencia de que las mujeres quedan rezagadas en la promoción profesional por elegir formar una familia: la investigación señaló que el estado civil no difiere de forma significativa entre las mujeres que aspiran a ascender y las que no

 

 
Lo que sí es relevante es el hecho de que cuando inician su carrera, mujeres y hombres tienen similares expectativas y aspiraciones de crecimiento. Pero hacia la mitad de la trayectoria profesional —justo el momento en el que tendrían que concretarse esas pretensiones laborales— esa confianza se disipa, y solo el 16 % de las mujeres conservan esperanzas de prosperar en su trabajo mientras que los hombres, por el contrario, las mantienen prácticamente intactas

 

¿Qué ocurre por el camino? Según Bain & Company, existen tres experiencias negativas que detienen o ralentizan las ambiciones laborales femeninas y, curiosamente, ninguna está relacionada con la idea generalizada de que las femeninas prefieran aplicarse en sus obligaciones familiares o biológicas.  

 

En primer lugar, existe una falta de conexión con el estereotipo del “trabajador ideal”, un varón ambicioso, siempre conectado al trabajo y que progresa a gran velocidad en su carrera, modelo con el que mujeres no se identifican. 

 

En segundo lugar, el estudio señaló la falta de apoyo que reciben las mujeres hacia la mitad de su carrera por parte de sus jefes, que son los que más pueden influir en el empleado y su compromiso. 

 

Y en tercer lugar la falta de referentes femeninos en los niveles superiores de la empresa, que es una consecuencia directa de las dos deficiencias anteriores y que  contribuye a que se consoliden. 

 

Nuria Chinchilla, autora del libro  "La ambición femenina: cómo re-conciliar trabajo y familia" señaló que la ambición de la mujer se constituye en "lograr un éxito total que responda a los diversos roles y facetas de la vida. Es la suma del éxito personal, profesional, social y familiar. Podemos triunfar en todos ellos si no olvidamos ninguno y si tenemos claras nuestra misión, roles y prioridades, y tratamos de actuar en consecuencia. La ambición femenina es lograr un éxito total que responda a los distintos roles y facetas de la vida”.

 

Ruth Sealy, profesora de Psicología Organizativa de la City University de Londres, explora otro lado de la moneda, ¿qué pasa cuando ellas llegan a los puestos gerenciales? La experta explicó que cuando las mujeres adoptaron comportamientos tradicionalmente masculinos como líderes, fueron criticadas por ser poco femeninas. Sus colegas no percibieron si eran buenas jefas, solo vieron características asociadas con la feminidad.

 

Se asume que los hombres tienen una capacidad natural para ser líderes, dicen investigadores. Sealy cree que el liderazgo femenino deber ser considerado tan natural como el masculino. 

 

Este artículo se publicó en la revista Mujer en la edición de HOY, 26 de febrero. Busca tu copia para más artículos y ponte al tanto de la campaña #SpearForSmear, conoce a la maquillista Xenia Miranda, la cantidad de gérmenes que te llevas a casa en una prenda acabada de comprar en una tienda, y los miedos de toda mamá.


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965823
autor
Gina Prestán/revista Mujer ed. 26 de feb
Fecha y hora de publicación