Comenzó con malestar en abril del 2013.
Andrea Charlesworth googleó sus síntomas y fue a los médicos convencida de que tenía cáncer de ovario o de páncreas.
El primer análisis sonó campanas de alarma.
Pero una sonograma y otros análsis descartaron al cáncer.
Los doctores de Andrea la diagnosticaron con síndrome de intestino irritable.
Durante los próximos 10 meses los médicos también trataron a dos coágulos en sus pulmones. Pero con los análisis que descartaban al cáncer no cuestionaron su diagnosis de intestino irritable.
En enero su hermana, Amy y madre, Glynis encontraron a Andrea, una mujer alegre y recien abuela, muerta en su casa con solo 43 años de edad.
¿La causa?
Fallo cardiáca por cáncer de páncreas.
Los médicos, su familia y todos los que conocen su cuento - y los muchos otros casos de diagnosis equivocados - estarán dándole vueltas a la tragedia.
La lección para todos es de cuidarnos, solicitar más opiniones y hacer varios tipos de análisis en laboratorios distintos.