Más de doscientos objetos que dan una amplia visión del genio artístico y de seis décadas de trabajo se exhiben en la exposición dedicada a una de las figuras clave de la arquitectura del siglo XX, Le Corbusier.
Charles Édouard Jeanneret-Gris, más conocido, a partir de la década de 1920 como Le Corbusier, fue un teórico de la arquitectura, ingeniero, diseñador y pintor suizo nacionalizado francés.
A los 29 años se trasladó a París donde adoptó el seudónimo Le Corbusier, variación humorística (ya que evoca a la palabra cuervo) del apellido de su abuelo materno: Lecorbésier.
Es considerado uno de los más claros exponentes del Movimiento Moderno en la arquitectura (junto con Frank Lloyd Wright, Walter Gropius, Alvar Aalto y Ludwig Mies van der Rohe), y uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX. Su arquitectura resulta altamente racionalista, depurada (con el uso de materiales sin disimularlos; nota la posible belleza de las líneas depuradas, sin adornos, sin elementos superfluos) y con un excelente aprovechamiento de la luz y las perspectivas de conjunto, dando una sensación de libertad (al menos para el desplazamiento de la mirada) y facilidad de movimientos. Su arquitectura resulta ser altamente racionalista, depurada (con el uso de materiales sin disimularlos; nota la posible belleza de las líneas depuradas, sin adornos, sin elementos superfluos) y con un excelente aprovechamiento de la luz y las perspectivas de conjunto, dando una sensación de libertad (al menos para el desplazamiento de la mirada) y facilidad de movimientos.
Tuvo muy claro que, aparte de saber crear buenos edificios era necesario saber explicarlos y transmitirlos al resto de los profesionales y a los estudiantes, y ejerció con gran maestría la tarea de publicitar su propia obra.
Le Corbusier es conocido por su definición de la vivienda como la máquina para vivir también llamada la máquina para habitar traducido literalmente. Con ello, ponía énfasis no solo el componente funcional de la vivienda, sino que esta funcionalidad debe estar destinada al vivir, comprendiéndose esto último desde un punto de vista metafísico.
Le Corbusier creía que el objetivo de la arquitectura es generar belleza (muy conocida también es su frase: la arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz), y que ésta debía repercutir en la forma de vida de los ocupantes de los propios edificios.
El primer ensayo de construcción seriada lo formula en el proyecto de las casas Citrohän, que representan su primer ensayo importante sobre una vivienda en serie que puede construirse a partir de elementos estandarizados. Convencido de que el avance de la industrialización puede ser el vehículo para satisfacer gran parte de las necesidades del hombre, intenta direccionar la arquitectura hacia ese rumbo.





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Tu Casa/20 de junio
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