Papa llama a la reflexión al clero por nuevo escándalo

La lógica del poder humano no puede ni debe prevalecer dentro de la Iglesia, aseguró el papa Francisco durante una homilía. Desde que inició su papado, se ha dedicado a combatir los actos de corrupción y para ello ha creado varias comisiones.

Ciudad del Vaticano (EFE) / EFE

Hechos

  • desde ese año, monseñor Nunzio Scarano era objeto de investigación.
  • el último movimiento de monseñor fue el viernes, cuando se le acusó de presunto lavado.

El papa Francisco advirtió del “peligro de pensar de manera mundana” y aseguró que cuando los hombres no se dejan guiar por Dios, sino que permiten que prevalezca “la lógica del poder humano”, entonces se convierten “en piedras de tropiezo”.

El pontífice hizo estas manifestaciones ante las miles de personas que acudieron a la solemne misa de San Pedro y San Pablo, los fundadores de la Iglesia de Roma, que ofició en la basílica de San Pedro del Vaticano y donde celebró la ceremonia de imposición del palio, símbolo de comunión con el obispo de Roma, a 35 arzobispos, entre ellos once latinoamericanos.

Las declaraciones del pontífice llegan horas después del nuevo escándalo que ha sacudido el llamado Banco Vaticano, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), con el arresto de un alto prelado italiano, Nunzio Scarano, acusado de fraude y corrupción en una investigación sobre las supuestas irregularidades en la gestión de dicha institución.

“Cuando dejamos que prevalezcan nuestras ideas, nuestros sentimientos, la lógica del poder humano, y no nos dejamos instruir y guiar por la fe, por Dios, nos convertimos en piedras de tropiezo”, dijo el pontífice, quien subrayó que "la fe en Cristo es la luz" en la vida de los cristianos y de los ministros de la Iglesia.

En una homilía en la que habló sobre el ministerio petrino y se preguntó “¿qué está llamado a confirmar el obispo de Roma?”, Francisco señaló que, “ante todo, confirmar en la fe”, al igual que “confirmar en el amor” y “confirmar en la unidad”.

Así, subrayó la “gran riqueza” que supone “la variedad en la Iglesia”, que se funde siempre “en la armonía de la unidad, como un gran mosaico en el que las teselas se juntan para formar un único gran diseño de Dios”.

Un elemento que, subrayó, “debe impulsar a superar siempre cualquier conflicto que hiere el cuerpo de la Iglesia. Unidos en las diferencias: este es el camino de Jesús”.

El papa Francisco recordó, además, que San Pablo solo disponía de un arma: “el mensaje de Cristo y la entrega de toda su vida por Cristo y por los demás. Y es precisamente su exponerse en primera persona, su dejarse consumar por el Evangelio, el hacerse todo para todos, sin reservas, lo que lo hizo creíble y ha edificado la Iglesia”.

“El obispo de Roma está llamado a vivir y a confirmar en este amor a Jesús y a todos sin distinción, límites o barreras”, aseveró.

A la ceremonia, como es tradición, asistió una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, encabezada por el metropolitano de Pérgamo, Ioannis Zizioulas, copresidente de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa.

Imposición del palio

En la festividad, Francisco cumplió, asimismo, con la milenaria tradición de imponer el palio a los arzobispos nombrados este año, en esta ocasión 35, entre ellos 11 latinoamericanos.

Estuvieron presentes en la ceremonia 34 de los 35 arzobispos que debían recibir el palio de manos de Francisco en su primer año de pontificado, puesto que el de Hue (Vietnam), lo recibió en su Sede Metropolitana.

Francisco recalcó a los arzobispos que recibieron el palio que este es “un signo de la comunión con el obispo de Roma, con la Iglesia universal, y que supone el compromiso de ser instrumentos de comunión”.

La ceremonia de bendición e imposición del palio tuvo lugar al principio de la misa que ofició el pontífice y siguió así la línea establecida el año pasado por el papa emérito Benedicto XVI, ya que con anterioridad la imposición de estas estolas, elaboradas con lana de corderos bendecidos, se realizaba tras la homilía.

Tras la misa, durante el rezo del Ángelus, el papa agradeció la visita y pidió a los fieles enviar un saludo al patriarca Bartolomé I de Constantinopla y rezar por él y por esa Iglesia.

“Os invito a rezar todos juntos un Ave María por el patriarca Bartolomé I”, dijo el pontífice, que fue acompañado por los fieles.


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